13/07/2022
Siempre quiso convertirse en un bohemio, o en un pintor… La memoria no le alcanzaba para recordar la primera visita que hizo a una exposición, pero la sensación de su primer encuentro cercano con obras de arte, elegantemente colgadas en una galería, le dejaría una marca indeleble que nunca se quiso borrar.
El recuerdo de un carrito que su mamá —con cierta destreza— le dibujó en su primer cuaderno de la escuela, dejó en ese muchachito unas ganas inmensas de aprender a dibujar, incluso antes de aprender a leer o a escribir.
Ya estaba muy grandecito cuando se dio cuenta que había deambulado por este planeta sin un objetivo digno que glorificara su propia existencia. Siempre se sintió impotente ante el “reflejo” de algo que echaba en falta, como si se tratara de una parte que le hubieran arrancado del cuerpo, y la extrañaba por defecto.
“A través del Prisma” es una exposición que combina el trabajo más reciente de los artistas colombianos Juan González Uribe y Jaime Carlosama, quienes se darán cita para inundar de color las inmaculadas paredes del Consulado de Colombia en Londres “como un rayo de luz blanca que se descompone en un espectro multicolor al ser proyectado a través de un prisma”. La muestra pretende que haya un diálogo introspectivo entre el público y las obras, y que éstas a su vez, se hablen entre si mismas para enfrentar la soledad que se apodera del ambiente una vez que se cierran las puertas del recinto.
Aunque ambos pintores coquetean con paletas muy coloridas y se identifican por el dominio de la técnica de la pintura acrílica, cada uno tiene una manera particular de interpretar su propia realidad alternativa, o si se quiere “de enfrentar sus miedos”.
La temática surrealista de Jaime Carlosama es como el fotograma del recuerdo por un viaje astral o “arte soñado”, que obliga al espectador a un juego de ilusión reticular, generado por los algoritmos de fantasía y color que plasma en su obra.
“Cuando pinto, es como si hiciera un viaje astral que me lleva lejos de esta realidad”.
Juan González Uribe es un pintor figurativo que persigue una forma intuitiva de abstracción haciendo énfasis en un juego casi pasional con el color … Su técnica, cargada de brochazos rompe con algunas convenciones de la pintura figurativa, pero sin dejar que se pierda la forma original de sus personajes.
“En ocasiones me identifico con la atmósfera de los personajes que pinto. Utilizo el color de forma pasional, de esa manera reflejo sus estados de ánimo, su introspección, o la actitud insolente de su presencia que quiere interactuar con el espectador. En cierto modo, expreso algún rasgo inconcluso de mi propia personalidad”.
Después de haber dado tantas vueltas por el mundo, se sentía como si hubiera vuelto a empezar, pero ahora tenía la sensación de haber recuperado ese pedacito que le faltaba ¡se sentía completo!.
—Ahí va otra vez… con los pinceles bajo el brazo —dijeron sus antiguos compañeros al verlo pasar—.