07/06/2026
Detrás de cada proyecto que sale del taller hay una búsqueda constante por equilibrar la necesidad técnica y el bienestar de quienes van a habitar el espacio. En esta ocasión, el encargo consistía en estructurar una zona de oficina diáfana, delimitando las áreas de paso pero sin levantar muros ciegos que restaran amplitud o bloquearan la luz.
La respuesta del equipo fue este mural divisorio a base de listones verticales de madera. Se diseñó un sistema de encastre limpio y oculto tanto en el suelo como en el techo, permitiendo que las líneas se aprecien totalmente continuas y simétricas, ensalzando el recorrido natural de la veta.
El resultado técnico cumple con creces su función arquitectónica, pero el verdadero valor se percibe al habitar la estancia. Introducir madera natural en un entorno laboral altera por completo la acústica, la luz y la temperatura visual. Rompe de forma inmediata con la frialdad asociada a los despachos tradicionales, aportando una calidez orgánica y una atmósfera de serenidad que humaniza el día a día en el trabajo.