09/03/2017
Buen día!!!
Para reflexionar...
Hoy te sigo esperando con ansias, como el día que me enteré que irrumpirías en mi vida. Sé perfectamente que cuando llegues, nada será igual. Y francamente, eso no me importa ni me afecta en lo más mínimo. Estoy dispuesta a olvidar viejos privilegios de soltera por un amor único y eterno.
¿Y qué más da si la vida maternal que me separa implica sacrificar ese soñado cuerpo modelado? ¿Qué importa si ser mamá conlleva sacrificar mi tiempo de ocio? En lo profundo de mi ser se esconde una verdad que pide a gritos salir: ¡Ansío y adoro ser madre!
Cuando llegues cambiarás mi vida por completo. Te ofreceré mi tiempo, paciencia y dedicación, pero a cambio recibiré ese bálsamo de mi ser más preciado: tu incondicional e infinito amor. Tropezaré con juguetes regados por todo el hogar, y tú iluminarás esos complejos días con tu bella sonrisa.
Con tu llegada el dolor de mi cuerpo se prolongará por un puñado de meses. Sin embargo, la cura para mi alma se extenderá para toda mi vida. Formaremos un lazo que trasciende lo sanguíneo, y será verdaderamente indestructible e inmaculado. Único y sentido.
Tu presencia perfumará mi hogar con el embriagador aroma de la vida. La suavidad de tus manitas tallará mi fortaleza y valentía internas. Yo cambiaré tus pañales y tú nada menos que la vida. Pasará el tiempo, y siempre nos hallará juntos, atravesando las diferentes etapas del desarrollo.
Guerras con las primeras papillas, maratones por tu raudo y veloz gateo y maratones con tus inestables primeros pasitos nos esperan. Esos últimos valvuceos serán sucedidos por tus primeras dulces palabras. Cuando llegues teñirás de ternura y felicidad cada uno de mis días.
Y ahí ya veo mi corazón estallando en mil pedazos. Siento la emoción envolviendo mi cuerpo. Eso es lo que me produce hoy pensar en ese futuro primer “mamá, te amo” pronunciado por esa boca luciendo tus pequeñas perlas. Unos cachetes enormes comestibles a besos y un mar de abrazos, y ya pierdo el partido por goleada.