02/11/2025
En Ciudad Madero, la huesuda paseaba,
buscando una planta que el alma le alegrara.
Supo de Johanna y su verde jardín,
donde cactus y flores nunca tienen fin.
Con su rebozo negro y paso sigiloso,
llegó al vivero, un sitio primoroso.
"¡Johanna!", le dijo con voz de ultratumba,
"vengo por mi ofrenda, que mi tumba retumba".
Johanna, valiente, ni susto se llevó,
"¿Qué busca, Señora?", amable preguntó.
"Quiero una siempreviva, que nunca se marchite,
para mi morada, antes que me debilite".
La flaca buscaba la flor más bonita,
mientras Johanna reía, "¡Ay, mi calaquita!
Todas son hermosas, llenas de color,
pero siemprevivas no hay para el panteón".
La Muerte, enojada, con huesuda mano,
tomó una maceta, rompiendo lo lozano.
"¡Te llevo, Johanna, con todo y tus flores,
a adornar mi reino con vivos colores!".
Pero Johanna, lista, le ofreció un cempasúchil,
"Esta te ilumina el camino, ¡es muy útil!".
La Parca, contenta con la flor de naranja,
dejó a Johanna en paz y se fue por la zanja.
Y así nuestra amiga, la gran vendedora,
salvó su pellejo con la flor que enamora.
Sigue en Madero vendiendo alegría,
y a la Huesuda espera... ¡otro Día!..
Día de Fieles Difuntos 🕯️🏵️🌼