13/05/2026
¿Alquilé una oficina solo para no tirar una cocina? 🏗️✨
Haber ido a la Feria de la Construcción de San José me trajo un problema que vi venir, pero que en la locura del evento no terminé de resolver: ¿Qué hacía con la cocina de exposición una vez que terminara todo?
No era gigante, pero tampoco chica. Tenía un estilo muy particular —ese punto exacto entre lo contemporáneo y lo cálido que tanto busco— y no tenía pileta porque era, justamente, para mostrar.
Pensé en todo:
¿Un depósito? Era invertir dinero para que nadie pudiera disfrutar el diseño.
¿Regalarla o sortearla? Implicaba que a alguien justo le sirviera la medida y que, además, tuviera que contratar un carpintero para adaptarla. Un lío.
Al final, la guardamos en un lugar prestado que, por supuesto, tenía fecha de vencimiento. Cuando el plazo se terminó y me vi sin lugar donde dejarla, tomé la decisión más impulsiva de mi carrera hasta ahora… y después de eso, me congelé.
Esta es la parte 1 de cómo Estudio Taito terminó encontrando su propia casa.
¿Qué hubieran hecho ustedes en mi lugar? ¿Son del equipo “depósito?” o del “lo regalo / sorteo”? Los leo abajo. 👇