24/05/2026
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Las crías de delfín, conocidas científicamente como terneros, nacen de cola en mar abierto para evitar que se ahoguen durante el parto.Al nacer, una cría mide entre 90 y 120 centímetros de largo y pesa entre 11 y 18 kilogramos. Nacen con algunos bigotes en el hocico, que se caen rápidamente, y con tenues rayas claras en el cuerpo llamadas pliegues fetales, resultado de haber estado comprimidas en el útero.
Como son mamíferos y no pueden respirar bajo el agua, la madre delfín y, ocasionalmente, otros miembros de la manada empujan inmediatamente a la cría hacia la superficie para que tome su primera bocanada de aire. Durante sus primeros días, las crías necesitan frecuentes viajes a la superficie mientras aprenden a contener la respiración.
Las crías recién nacidas dependen en gran medida de su madre tanto para sobrevivir como para aprender. Se alimentan de una leche muy concentrada, de consistencia pastosa y rica en grasa, que les ayuda a acumular rápidamente grasa subcutánea. Dado que la alimentación se realiza completamente bajo el agua, las crías de delfín curvan la lengua en forma de pajita para mamar sin ingerir el agua de mar circundante.
Las crías suelen permanecer pegadas a su madre en una formación conocida como posición escalonada, lo que les permite aprovechar la estela de la madre y conservar energía al nadar. La comunicación y la integración social comienzan casi de inmediato.
Los científicos han descubierto que las delfines madres modifican sus silbidos a un tono más agudo al comunicarse con sus crías, imitando esencialmente el "habla infantil" humano para llamar su atención y enseñarles sus sonidos característicos. Las crías permanecen junto a su madre y continúan mamando durante dos o tres años mientras aprenden habilidades cruciales como la caza y la orientación en su territorio.