11/02/2022
Segundo Premio. Concurso Nacional Centro Argentino de Ingeniería. CABA, Argentina. Febrero 2022.
Ignacio Caron
Juliana Deschamps
Fabio Estremera
Andrés Francesconi
Javiera Gavernet
Sebastián Stechina
Lucas Delorenzi
Ezequiel Spinelli
Valeria Mattera
Juan Ignacio Depetri
Maximiliano Cracco
MEMORIA DESCRIPTIVA
CENTRO ARGENTINO DE INNOVACIÓN CONSERVACIÓN PUESTA EN VALOR Y ADECUACIÓN DE LA SEDE DEL CAI
Sobre la base de alentar una arquitectura de diálogo la propuesta rescata y toma para sí una característica esencial del edificio existente: su vacío central, reinterpretándolo en clave contemporánea. Genera un nuevo espacio que vincula todas las funciones a desarrollar en el edificio, y articula, funcional y espacialmente, el vacío central del edificio existente imbricándose desde la autonomía de las arquitecturas (presentes y futuras) buscando así construir un diálogo “entre tiempos”.
La propuesta pretende superar la barrera de un mero edificio resolutivo, aun entendiendo esto como una cualidad positiva en el mismo. Procura, ante todo, construir una idea de comunidad, ser una arquitectura relacional donde el aprendizaje, la experimentación y la innovación en asociación se tornen una experiencia sinérgicamente estimulante. Éste proceso es el resultado de un diálogo productivo entre dos miradas: una técnica concreta y otra, teórico conceptual.
La organización axial del edificio existente -producto de su condición tipológica- define la disposición estratégica de las piezas que conforman el nuevo programa: los sistemas circulatorios, los locales húmedos y los vacíos/terrazas en altura se articulan con las otras funciones siempre en relación al eje compositivo principal del edificio existente.
Esta voluntad de adaptación del nuevo proyecto a las condiciones espaciales y tipológicas del edificio existente supone una naturalización de los circuitos funcionales internos, a la vez que refuerza sus características propias.
Entendiendo la interrelación entre las personas como un factor determinante en la generación de conocimiento, el edificio busca crear, en cantidad y calidad, espacios de encuentro donde se propicien tales relaciones. Siendo un edificio que se desarrolla en altura, estos espacios, tanto exteriores como interiores van surgiendo en los diversos niveles del edificio, articulados funcional y espacialmente a través del gran vacío central que contiene las circulaciones públicas, generando así un ámbito único pero a su vez conformado por espacios de diferentes cualidades. La luz natural y visuales hacia el exterior mediante sustracciones realizadas en los diferentes niveles del edificio, cualifican este gran espacio.
La preexistencia se presenta como un gran condicionante, pero a su vez como un desafío tanto en términos de resolución estructural como de logística de construcción del nuevo edificio. Es por ello que la propuesta plantea una estrategia de composición estructural cercana a la de las grandes infraestructuras contemporáneas, lo que dota a la construcción de un realismo pragmático
Pensada entonces como una infraestructura, la estructura portante toma gran importancia en la organización espacial del edificio, que se configura a partir de la repetición seriada de un conjunto de pórticos de perfiles metálicos, en los que la estructura cualifica el espacio, de tal modo que la estructura, la iluminación, las vistas y el espacio desdibujan sus fronteras e intercambian sus atributos, porque pretenden ser una sola cosa, pensada de una vez.
La estructura portante se resuelve a través de dos núcleos de hormigón armado que contienen los servicios y la circulación vertical, ubicados a ambos lados del terreno, actuando estos como dos grandes columnas de las cuales es posible “colgar” la estructura metálica liberando así de apoyos la vivienda existente.
Estas decisiones posibilitan un edificio flexible, transformable y adaptable, siendo más que un edificio, un contenedor, un sistema abierto que posibilita su transformación funcional.
En términos funcionales, se plantean las áreas de concurrencia masiva, el auditorio y el Espacio flexible, en los pisos inferiores del conjunto. Este último ubicado a nivel del plano noble y a continuación del Salón San Martín, el cual toma las proporciones de éste y a su vez expande hacia una terraza ubicada a continuación, ampliando el plano noble mediante una secuencia de espacios interconectados, transformándose el Salón San Martín en umbral, un acceso a nuestro tiempo a través del pasado.
La secuencia espacial que comienza con el vestíbulo de entrada existente en la Av. 9 de Julio, y que continua en el gran hall -donde tiene su máximo desarrollo espacial con el ámbito de la triple altura circular- se complementa ahora con un nuevo sistema espacial/circulatorio que se posiciona alineado al circuito descripto anteriormente: un conjunto de anchas escaleras y graderías que se elevan hasta el último nivel dentro de un espacio continuo de gran altura. Esta nueva circulación espacial se completa con servicios y ascensores sobre las medianeras; el sistema estructural asume el esfuerzo de poder sostener toda la edilicia superior, de manera tal de no comprometer la estructura existente.
En el desarrollo en altura se plantean las primeras aulas y las salas de reuniones. A continuación, surge un espacio de gradas, lugar de encuentro y de Co-working, que a su vez funciona como nexo que posibilita la continuidad espacial entre el vacío de los pisos inferiores con el de los pisos superiores.
Desde el corte, preexistencia y la nueva construcción se articulan mediante un espacio vacío. Este criterio se aplica tanto en vertical cuando la nueva construcción se ubica detrás de la construcción existente como en horizontal cuando el nuevo programa se aloja por sobre el edificio original.
En éste último caso el lugar conseguido se destina a la cafetería y a espacios de coworking con sus expansiones semicubiertas y exteriores
Este espacio se logra reinterpretando el nivel de la azotea accesible que originalmente el edificio poseía, pero ahora en un nivel diferente y con un nuevo programa. Esta acción se complementa con la apertura cenital del óculo del espacio del gran hall, devolviéndole la luz al espacio interior, que originalmente había sido pensada con el tamiz del vitraux.
Sobre este espacio, en los pisos superiores se ubican las aulas, en una configuración clara y precisa de doble crujía a ambos lados de los núcleos circulatorios y de servicios, cada una de las cuales, libre de columnas, se transforma en un espacio regular con su lado largo ventilado a fachada, posibilitando así múltiples configuraciones posibles para su funcionamiento.
Como remate del edificio emerge una gran terraza accesible, un gran lugar de encuentro al aire libre, que retoma las visuales hacia la Av. 9 de Julio.
En términos de imagen el nuevo edificio emerge sobre el frente urbano proyectado por A. Christophersen como lo que es, una gran infraestructura que busca complementar la herencia escalar de la preexistencia ahora desde las vistas lejanas que la 9 de Julio permite. El futuro surge desde el pasado, ligero, interactuando con el entorno inmediato y despegándose formalmente de la misma mediante una planta diáfana, libre de estructura y recedida del volumen principal.
En términos urbanos la propuesta establece un dialogo desde cada tiempo histórico; neutra, simple y austera, la envolvente trasluce la complejidad del interior con sus arrostres, submodulaciones, espacios semicubiertos en doble altura que vuele a reconectar con la axialidad que la nueva construcción retoma de la propuesta de Christophersen. La modulación de los sub componentes de dicha envolvente también se subordina a los ritmos y métricas de la fachada original: la tripartición modular de la propuesta establece una sutil empatía en coincidencia con la composición de pilastras y aberturas de la preexistencia. La imagen del edificio es consciente de la responsabilidad del contexto en el que se inserta, pero también del momento en el que ha sido construida.
En términos constructivos la propuesta apunta a una arquitectura con una vocación constructiva abierta, honesta y directa, que ejemplifique lo que el propio edificio es y lo que el medio es capaz de realizar.
La propuesta tiene por objetivo optimizar los tiempos de ejecución de obra (estructura metálica y losetas prefabricadas), y simplificar la logística de ejecución de la misma; una construcción sencilla y durable, y que a su vez transmita en su imagen (tanto exterior como interior) las posibilidades de la técnica y la tecnología aplicadas rigurosamente a un edificio. La estructura y las instalaciones quedan a la vista, posibilitando el fácil acceso y mantenimiento, a su vez actuando casi como una plataforma de enseñanza.
En los espacios interiores también se utilizaron materiales y leguajes contemporáneos para los nuevos elementos de proyecto, que se contraponen con los existentes de manera tal de no cometer falsos históricos, y favorecer la correcta interpretación histórica del sitio.
Como estrategia ambiental se propone una “intervención sostenible”, es así que el edificio busca la eficiencia energética mediante la reducción del uso de la iluminación artificial y de controles climáticos pasivos, la profusa iluminación de las carpinterías de piso a techo en todos los niveles es tamizada por una malla que, no solamente colabora con el confort ambiental, sino funciona como un velo que matiza la imagen de la estructura componiendo así la identidad del edificio. Las terrazas y cubiertas con material vegetal aportan tanto para reducir la inercia térmica, como en la recolección de líquidos pluviales, que son utilizados luego en los diferentes requerimientos del edificio.