16/02/2022
SABIAS QUE…
LA NIÑA YOLANDA (Por Rodolfo A.Windhausen periodista Argentino)
“Ramito de Albahaca, niña Yolanda
¿Dónde andará?
Atrás se quedó alumbrando
Su claridad”
Con estas proféticas palabras, el poeta salteño Manuel Castilla (1918-1979) describió a una de las personalidades menos conocida y más influyentes de la música y la literatura argentinas de este siglo. Dice la leyenda familiar que, cuando compuso la letra de la célebre zamba, todavía no conocía a su destinataria, por lo que se basó en el relato de Gustavo “Cuchi” Leguizamón, con quien la Niña Yolanda había compartido ya innumerables veladas de música y poesía.
Era oriunda de San Salvador de Jujuy, donde había nacido el 16 de febrero de 1902, hija del Comandante Pedro José Pérez, fundador del regimiento 20 de Infantería y luego dos veces gobernador de Jujuy, senador nacional y varias veces diputado provincial y de María Teresa Torres Portillo, boliviana que descendía de los virreyes del Perú.
Había estudiado música, ejerció la docencia en la Escuela Belgrano de Jujuy. En 1936 realizó un ciclo de conciertos por Radio Municipal de Buenos Aires, recitales que repitió luego en Salta, Tucumán, San Juan y Mendoza.
Por los frecuentes traslados de su esposo como magistrado federal, había terminado viviendo en Mendoza, aunque mantenía residencia y vínculos en Jujuy, donde pasaba los veranos en su finca de Lozano, a pocos kilómetros de San Salvador, luego de organizar verdaderas mudanzas en épicos viajes de tren, vía Córdoba, por el antiguo Ferrocarril Belgrano.
Robusta, de anchas espaldas y erguido andar era animadora de hermosas tertulias musicales y literarias, donde predominaba su pasión por el folklore y la música clásica. Las reuniones rara vez terminaban antes de la madrugada, en tiempos en que eso era considerado una extravagancia. Oculto en su casa de Lozano en los años 50, a Atahualpa Yupanqui, entonces perseguido por el peronismo por sus ideas políticas de izquierda, ella lo llamaba cariñosamente “el coya”.
Por su casa de Mendoza y Jujuy pasaron muchas figuras literarias como Conrado Nale Roxlo, Juan Carlos Dávalos, el gran Pablo Neruda, Gabriela Mistral, ambos premios noble de literatura, varios autores del norte como Osvaldo Pol, Armando Tejada Gómez, César Corte Carrillo, Jorge Calvetti, Raúl Galán, Domingo Zerpa, Raúl Aráoz Anzoategui, Mario Busignani y muchos más.
Muchas veces Yolanda Carenzo, ya viuda, paso una precaria situación económica. Sin embargo, como ella misma solía decir: “por algún milagro”, cuando su casa se llenaba de artistas se multiplicaban los panes y el vino, para sus bohemios contertulios.
La lista de los artistas que pasaron por su casa son interminables: Eduardo Falú, César Perdiguero, César Isella, Jorge Cafrune, los Huanca huá, los hermanos Abalos y los hermanos Giménez, Los Quilla Huasi, Los Cantores del Alba, Ramón Ayala, El trio Sánchez, Monges-Ayala, Eduardo Lagos, Los Tucu Tucu, Hernán Figueroa Reyes, Nicolás “El burro” Lamadrid, Rolando “Chivo” Valladares, Edmundo Saldivar, Germán Choquvilca, Markama, Los Fronterizos, Los Chalchaleros, Norma Viola y Santiago Ayala el Chúcaro, Tito Francia, Los de Salta y muchos otros.
Empedernida fumadora y excelente cocinera de platos criollos, era poseedora de una modestia tal que llegaba al extremo de no considerar sus propias composiciones más que “piecitas”. Su presencia en una fiesta o una “cacharpaya”, era garantía de una conversación vivaz y alegre, en donde abundaban anécdotas divertidas e inteligentes sobre la poesía, la pintura o la escultura.
Bibliografía: Pregón Dominical 07/02/1999
Fuente: Bib.Pop.de Jujuy