24/06/2026
"No puedo viajar, pero quiero sentir que duermo en un hotel boutique todos los días."
Ese fue el punto de partida de este proyecto. Nació en un momento donde el mundo se había detenido y la necesidad de escapar se volvió cotidiana. El desafío para el estudio fue claro: usar el diseño de interiores para traer el destino a casa.
Sabíamos que un buen hotel no es solo una cama cómoda; es una atmósfera de desconexión total. Para lograrlo, diseñamos este respaldo a medida que funciona como el centro arquitectónico de la habitación.
La decisión de los materiales fue quirúrgica. Combinamos la nobleza de la madera de fondo con un tapizado gris de líneas verticales que aporta acústica y suavidad. Pero el verdadero secreto de la experiencia "boutique" está en la luz: tiras LED de iluminación cálida e indirecta que bañan la pared para bajar las revoluciones del día, junto a luces de lectura negras, minimalistas y direccionales.
En Arkiza creemos que los espacios deben responder a cómo necesitamos sentirnos. Y a veces, el mejor viaje empieza simplemente cerrando la puerta de tu cuarto.