Architect Hesham Zaytoun

Architect Hesham Zaytoun Architect, Rio Cuarto, Cordoba , Argentina

(Hesham Zaytoun)  Hyrogliphic
09/08/2023

(Hesham Zaytoun)
Hyrogliphic

Hesham ZaytounIn hirogliphic
09/08/2023

Hesham Zaytoun
In hirogliphic

27/01/2023

[1/26, 10:14 PM] Nacho: ARQUITECTURA
La arquitectura es una de las profesiones más nobles, porque contribuye a satis-
facer una necesidad humana básica, la del alojamiento. También es una de las
mas admiradas. Tanto es así, que más de un chofer de taxi me ha confiado con
orgullo que ostenta un diploma de arquitecto.
Pese a que la arquitectura es una disciplina prestigiosa, no hay consenso en lo
que respecta a su naturaleza. En efecto, cada vez que le pregunto a un arquitecto
que es la arquitectura, recibo una respuesta diferente.
El arquitecto-artista me responde que la arquitectura es un arte. El arquitecto-
ingeniero, que es una técnica. El arquitecto-artesano, que es una artesanía. El
arquitecto-urbanista, que es una herramienta de reforma social. El arquitecto-pai-
sajista, que es un medio para transformar terrenos en jardines. El arquitecto-
abogado, que es una técnica para dirimir conflictos de medianeras. Y el
arquitecto-empresario me asegura que la arquitectura es un negocio, aunque
malo.
¿Por qué no podrá ser la arquitectura todas estas cosas a la vez: arte, técnica, ar-
tesanía, medio de acción social, herramienta para hermosear el paisaje, auxiliar
del derecho y negocio?
Siendo la arquitectura un campo polifacético, cada arquitecto puede elegir el cos-
tado que más le guste o que mayor beneficio le reporte. Será raro el que pueda o
quiera abarcar todas las facetas.
Lo mismo ocurre con la medicina, el derecho y otras profesiones liberales. Todas
ellas son poliédricas, y es difícil que una sola persona domine todos los lados. De
aquí que, cuando la obra es grande, se imponga la formación de un equipo multi-
disciplinario.
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[1/26, 10:15 PM] Nacho: Curiosamente, los arquitectos tienen algo en común con los sacerdotes y los polí-
ticos. Este punto común es que todos ellos creen saber cómo debiéramos vivir.
Todos ellos nos revelan cuáles son nuestras aspiraciones y cuáles son los medios
para satisfacerlas.
Ellos saben mejor que nosotros mismos lo que nos conviene. Son profesionales
del consejo y de la admonición. Los demás somos meros aficionados al oficio de
vivir. Es como la diferencia entre futbolista profesional e hincha de fútbol.
Por añadidura, todos estos profesionales nos pasan la cuenta por los consejos que
nos dan. En justicia, nosotros debiéramos cobrarles por escuchar sus consejos,
sobre todo cuando son malos. O cuando, siendo buenos, no se ajustan a nuestro
presupuesto.
A propósito, pese a haber estado íntimamente ligado a esta noble profesión du-
rante muchos años, aún no he sabido de ningún caso de coincidencia entre pre-
supuesto de arquitecto y presupuesto de cliente. Habitualmente, los clientes son
más ambiciosos que los proveedores. Aquí es al revés, al menos en el caso de los
buenos arquitectos, quienes suelen tener aspiraciones faraónicas.
Se explica: un cliente recurre a los servicios de un arquitecto para resolver algún
problema. Este pedido pone en marcha la imaginación del (buen) arquitecto,
quien se pone a soñar. Pero el sueño del arquitecto puede ser la pesadilla de su
cliente. Éste ya no tiene un problema sino dos.
Esta discrepancia entre arquitecto y cliente explica en parte que los más grandes
arquitectos hayan sido los que menos obras han realizado. La otra parte de la ex-
plicación es que son excesivamente originales para los gustos del cliente medio,
que es bastante filisteo.
El buen arquitecto tiene sueños faraónicos, pero rara vez encuentra al faraón dis-
puesto a financiarle sus proyectos. Basten dos ejemplos: el francés Étienne-Louis
Boullée en el siglo XVIII y el argentino Amancio Williams dos siglos más tarde.
Para saber qué diseñaron hay que estudiar sus planos, no los pocos edificios, por
cierto racionales y hermosos, que aron a construir.
El arquitecto del montón no tropieza con las dificultades que presenta la discre-
pancia entre el ideal y la realidad. Él se ajusta sin chistar a las exigencias del
cliente y a las limitaciones del constructor. El resultado es que sus diseños llegan
a convertirse en edificios olvidables.
Hoy día el buen arquitecto puede hacer lo que le guste, encima ganarse la vida,
sin subirse a un andamio. Puede lograrlo trabajando como profesor de Arquitectu-
ra. Algunos de los diseños (o disueños) del arquitecto académico serán publicados
en revistas, y hasta es posible que se publiquen libros enteros con sus fantasías
arquitectónicas. Algunos de estos libros serán leídos con provecho por estudiantes
de Arquitectura.
Otros libros de este tipo inducirán al error de diseñar edificios inútiles o incluso
inconstruibles. Ejemplo de actualidad:
la anárquica arquitectura deconstruccionista, que es como decir ciencia anticientí-
f**a.
En realidad, no es necesario ser buen arquitecto para ser publicado. Algunos ar-
quitectos se ganan la vida publicando libros de recetas para hacer casas estándar
para distintos gustos y presupuestos. Éstos son de los que no sufren porque, en
[1/26, 10:15 PM] Nacho: lugar de vivir para la arquitectura, viven del interés popular por la arquitectura.
No sueñan, pero al menos hacen soñar a muchos aspirantes a la vivienda propia.
No todos los arquitectos creen que sus clientes deben obedecerlos. Hay unos po-
cos arquitectos razonables, que comprenden que el cliente no es sólo un alumno
ignorante del oficio de vivir, sino también quien paga sus honorarios.
Un arquitecto que, además de bueno, sea razonable no tiene por qué pasarse del
presupuesto fijado por el cliente. Al contrario. Puede sugerir una explotación más
racional del espacio y una distribución más racional del presupuesto.
Por ejemplo, el arquitecto puede eliminar ambientes y corredores innecesarios,
agregando en cambio instalaciones que disminuyan el costo de mantenimiento y
las labores domésticas.
Además, el buen arquitecto dejará algo de valor perdurable y contribuirá a mejo-
rar el estilo de vida del cliente y el aspecto del barrio. Ni el arte ni la técnica se-
parados pueden tanto como cuando actúan combinados.
Desgraciadamente, los tiempos que corren no son propicios para la arquitectura.
Quienes pueden pagarse arquitectos no necesitan casas nuevas porque han deja-
do de criar hijos. Quienes tienen muchos hijos no pueden pagarse viviendas pro-
pias. Y quienes gestionan obras públicas suelen consultar a ingenieros o construc-
tores antes que a arquitectos.
¿Qué recomiendan hacer las sociedades profesionales de arquitectos para resol-
ver este dilema? ¿Y qué están haciendo para contribuir a crear en el público una
conciencia arquitectónica (y cívica) como la que tuvieron los antiguos griegos?
¿Qué dicen? No los oigo.
[1/26, 10:16 PM] Nacho: Autor. Mario Bunge.

08/09/2022
Ante Proyecto de CASA DE ROBERTO RIOS & Cecii OlguinArq. Hesham ZaytounCASA DE Cecii Olguin Y Rios Robert..RIO CUARTO , ...
21/10/2021

Ante Proyecto de
CASA DE ROBERTO RIOS & Cecii Olguin
Arq. Hesham ZaytounCASA DE Cecii Olguin Y Rios Robert..RIO CUARTO , ARGENTINA

12/10/2021

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