14/08/2021
Entiendo la arquitectura como una búsqueda, en absoluto creativa, de “CONCERTACIÓN”.
-Implica incidir en toda la enormidad de cuestiones técnicas, o sencillamente necesarias y resolverlas según sus propios modos de ser y sus propias leyes, aún las más pequeñas; pero subordinándolas a la meta suprema de mejorar la vida humana; dejando en claro que no se forzó nada, que resulte evidente su sencillez esencial, y que su presencia y su diseño colaboren armónicamente con el resultado final.
-Estoy estableciendo dos campos, en definitiva, unificados; el primero contiene todo lo ineludible o conveniente, como las estructuras, los costos, las normas urbanas que nos rigen, los cerramientos, las ventilaciones los oscurecimientos, etc. etc. -Y el segundo la mejor propuesta imaginable, de las alegrías de la vida.
- Estoy dejando afuera el castrante intento de simplificación de depender de las “referencias”: una costumbre crecientemente arraigada en la enseñanza en nuestra “Facultad de Arquitectura”, o sea obras buenas ya construidas; pero que terminan transformándose inexorablemente en “meros modelos”, que implican un modo tramposo de entender la verdadera cultura arquitectónica en profundidad. Descreo del valor pedagógico de la solapada invitación a la copia sin transpiración creativa. Aquí cabe una alusión a la verdadera historicidad de la arquitectura: el afán escondido en el entendimiento de la historia cómo una bolsa de recursos disponibles, elude y degrada nuestro mejor camino; deja notoriamente afuera la voluntad de una comprensión convenientemente profunda de nuestro quehacer, a favor de las simples y fugaces impresiones subjetivas.
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- EJEMPLO: voy a analizar ese comportamiento en una obra propia: mi casa donde ahora vivo, por cumplir cabalmente con todo lo expuesto. Se trata de una obra realizada en el año 2001, un momento de extrema depresión económica, de aceleradamente creciente inactividad en la industria de la construcción, y muy especialmente en la escasez en los corralones de todos los materiales habituales, solo disponían de lo que todavía no se había vendido, no se podía reponer nada. Yo había comprado el terreno y contaba con algunos dólares, que mientras pensaba el proyecto, aumentaban su valor. La obra se ejecutó durante el año 2002 y los albañiles no se querían ir, implicaba desarmarse como equipo y volverse a sus casas a esperar.
- EL TERRENO: es un, relativamente pequeño lote de 184,60 m2, de 10 m. de profundidad; pero de características tremendamente especiales, linda con tres calles, o sea que contiene dos esquinas, y la posibilidad de vincularse francamente a las tres; y enfrenta y cierra el espacio público generado por una pequeña plazoleta frente a su lado más largo, al sureste. Completando los datos, la calle 527 tiene un pronunciado desnivel 1,00 m hacia el NE. Y todo esto debe ser aprovechado, a favor de la alegría, en el proyecto.
-Tras mucho análisis de la estrategia a adoptar, pensé en un esquema de anteproyecto que a grandes rasgos implica un prisma rectangular, suelto respecto al resto de las construcciones pre existentes del resto de la manzana, y que entonces genera un espacio verde con árboles, que bordea de modo continuo todo lo construido, exponiéndose en ambos extremos a la calle 527 y a la plazoleta. Cabe aquí destacar que la altura permitida en la zona, por las normas municipales, es de un máximo de dos niveles, y así se aprovecharía todo el recorrido del sol, incluido el mejor de ellos al NO. Pero todo ello con valor transitorio, lleno de dudas, hasta el resultado final, a manos del diseño de sus detalles, que lo puedan mejorar.
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- Recostar lo construido contra la calle 526, implicaba para la planta baja un gran compromiso de respetar la privacidad en los locales allí se pudieran recostara, y por ello apareció la idea de organizar en ese lugar todos los accesos internos, aún el de la planta superior, con sus consecuentes recorridos y permitir la entrada del garaje, ocupando así ese frente completo, sin locales habitables. En la planta alta, era todo diferente, convendría abrirse a la plazoleta e intentar el uso pleno de todo el ancho construído disponible, con un gran espacio de uso colectivo; que, en un primer tanteo de las cuestiones de mayor significación, aparece la resolución del plano de su techo.
- Un estudio minucioso de los costos, me llevó a la tentadora conclusión de que, haciendo dos losas de iguales encofrados a la vista, el resultado económico final, sería la mitad de cualquier opción de otro techo. Esto me llevó a comprar madera, que sería re-usada sin desperdicios en ambas losas, con la aclaración de que el techo terminado tendría, en su cara expuesta a la intemperie un desnivel hacia el N-O, de 15 cm para desaguarlo.
- Se terminó construyendo del siguiente modo: Una capa de hormigón de 5 cm, que contenía casi todas las armadoras; y luego se colocaron ladrillos huecos para alivianar los espacios entre viguetas, previendo una viga longitudinal y al final, la segunda hormigonada. Así se consiguió que las plantas fueran totalmente libres, con un cierre plano de hormigón rústico a la vista; y las columnas, que terminaron siendo sólo cuatro, se ubicaran en la caja perimetral externa, dejando los dos extremos en voladizo de 2,60 m, uno de ellos para garaje y el otro para el ingreso peatonal, bajo techo.
- Me propuse, simultáneamente, la franca accesibilidad operativa a las instalaciones de agua, electricidad y ventilaciones, que terminaron alineadas verticalmente en todo su recorrido, hasta la torre del tanque de agua.
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- Todas las carpinterías son especiales y han sido resueltas con perfiles de acero, habituales, que generan cierres de doble contacto, y todas sus caras son accesibles, con la sola excepción de los alojamientos para las cerraduras.
- De los últimos y esmerados detalles en considerarse, fueron la banda calada en el muro a la calle de la circulación de acceso y los dos grandes vacíos redondos de la fachada en la terraza, al N-O y al N-E; son un recurso formal para no interrumpir la continuidad visual del muro. Y otros, menores, pero de intencionada presencia, como los zócalos de la planta alta, que son negros para que realmente se vean y ayuden a integrar la terraza al estar; o también el modo de concebir la baranda – minimalista – de la escalera.
- Todo éste relato tiene por objeto ilustrar un modo – que intenta – entender la arquitectura, cómo un camino, que culmina con el diseño de todos los detalles imaginados, sin concesiones a la mera copia.