22/02/2026
Este año quise vivir el Año Nuevo Chino desde adentro, desde la vibración misma de la tradición.
Me invitaron a la Academia de Medicina Tradicional China Kime kumen, y desde que llegué, el rojo lo envolvía todo, los faroles, las flores, la energía de la gente.
Encendí mis tres varillas de incienso, sostuve mi sobre rojo y en ese instante sentí algo que no se explica solo con palabras, solo sentir la intención de soltar lo viejo y abrirme a lo nuevo.
Hice mis tres reverencias frente al altar,naranjas como símbolo de abundancia mientras el incienso subía al cielo con cada deseo y agradecimiento.
Arriba del techo, el dragón de la abundancia nos miraba mientras los koi bailaban con el viento, todo tenía un propósito y una razón de estar ahí.
Como estudioso de la Metafísica China, estar ahí no fue solo una celebración, fue un recordatorio de por qué elegí este camino.
Que el Año del Caballo de Fuego nos traiga velocidad, valentía y expansión.