11/10/2015
Un huerto en casa es una tendencia mundial.
Tener un huerto urbano permite generar un marco en el cual la familia y los amigos pueden aprender a observar y posteriormente disfrutar de los procesos naturales el crecimiento, la floración y la cosecha.
Socialmente, la creación y mantención de una huerta fortalece el trabajo en equipo, además de promover hábitos nutricionales saludables, reduciendo de paso la huella de impacto ambiental que la agricultura con químicos produce.
Para los niños en particular, es beneficioso pues los ayuda a adquirir una conciencia medio ambiental; en paralelo, son ellos mismos quienes se encargan posteriormente de formar una red de sensibilización entre padres, vecinos y amigos.
A cambio de algunas horas de sol, riego, abono, y un cuidado regular, la mantención de huertos en las casas ofrece un excelente pasatiempo, ya que mejora el ánimo y la sensación de bienestar, reduciendo el estrés, aumentando el nivel de concentración, y atenuando los sentimientos negativos como el miedo o el enojo.
Cambio de conciencia
La inmediatez del mundo contemporáneo nos ha heredado la costumbre de poder comprar cualquier vegetal en casi cualquier época del año. Da lo mismo si es o no temporada o de dónde proviene.
Este criterio de consumo ha derivado en la necesidad comercial de producir artificialmente los productos que el mercado demanda, lo que implica desatender las necesidades de la propia naturaleza respecto de sus tiempos.
La producción de huertas urbanas en jardines, balcones y terrazas nos trae de vuelta el ciclo de la vida y la alimentación, acercándonos a los procesos naturales y brindándonos hábitos alimentarios más saludables.