31/10/2024
POR FAVOR YA NO MÁS DESINFORMACIÓN DE FANATICOS RELIGIOSOS ACERCA DEL HALLOWEEN.
Resulta asombroso cómo algunas personas, cuando algo se escapa de su entendimiento o experiencia, no dudan en calificarlo como 'obra del diablo'. Esta actitud refleja claramente una mentalidad pobre que opta por demonizar lo desconocido en lugar de explorarlo, comprenderlo y abrirse a nuevas ideas. Lo más curioso es que estas mismas personas no se detienen a pensar que muchas de las tradiciones que veneran hoy en día provienen de antiguas celebraciones paganas. Claro, siempre es más cómodo vivir en la oscuridad del prejuicio que aceptar la riqueza cultural que hay detrás de lo que llaman 'del diablo'.
Tomemos un poco de perspectiva histórica. Halloween, por ejemplo, tiene sus raíces en el Samhain celta, una antigua festividad que marcaba el final de la cosecha y el inicio del invierno, un periodo donde se creía que los espíritus de los mu***os podían cruzar al mundo de los vivos. Con la llegada del cristianismo, en lugar de erradicar esta tradición, se asimiló y adaptó, dando origen al Día de Todos los Santos y, posteriormente, al Día de los Difuntos. Es curioso cómo lo que antes era una celebración del ciclo natural de vida y muerte, hoy algunos lo ven como una 'fiesta del diablo'.
Y este no es un caso aislado. La Navidad, esa festividad tan emblemática para el cristianismo, coincide de manera notable con las antiguas celebraciones del solsticio de invierno, como las Saturnales romanas, donde se celebraba el renacimiento del Sol Invictus, el Sol invencible. El 25 de diciembre no fue una fecha elegida al azar; fue una estrategia para facilitar la conversión de los pueblos paganos, integrando sus festividades en la nueva doctrina cristiana. Así que, siguiendo la lógica de aquellos que ven lo diabólico en todas partes, ¿acaso la Navidad también debería ser considerada 'satanizada' por sus orígenes paganos?
Pero claro, no es mi intención perturbar a quienes prefieren simplificar todo en una lucha entre el bien y el mal, entre Dios y Satanás. Para algunos, es mucho más fácil rechazar lo que no comprenden y construir discursos de temor que reconocer la riqueza cultural e histórica detrás de muchas festividades. Al final, esta tendencia a calificar de 'diabólico' cualquier cosa que no encaje en sus creencias no es más que un reflejo de su escasa curiosidad intelectual y de un desconocimiento profundo sobre la historia de su propia fe.
Quizá, si se tomaran el tiempo de estudiar con profundidad, descubrirían que el mundo es mucho más complejo y fascinante que esa visión reduccionista en la que viven atrapados. Mientras tanto, aquellos que disfrutamos y valoramos la diversidad cultural, seguiremos celebrando sin temor a que un personaje mítico venga a arruinarnos la fiesta.