16/08/2016
Los seres humanos tenemos la necesidad de relacionarnos con los demás, generalmente tenemos un grupo de gente a la que frecuentamos. Salimos y entramos naturalmente de esos espacios colectivos. El mundo moderno hace énfasis en estar siempre conectados con los demás, con la red social. Sin embargo, con facilidad descuidamos el hecho de que el espacio personal, el individual, es también importante.
Es fácil perderse entre las obligaciones paternales, el trabajo… Sin embargo, para un buen equilibrio emocional sería ideal tomarnos nuestros tiempos a solas y tener un espacio físico para nosotros en la casa, para estar simplemente en tranquilidad, sentirnos seguros y contar con un refugio emocional personal. Estos espacios que debemos darnos el lujo de construir por nuestro propio beneficio y el de nuestros seres queridos, pueden ser pequeños y sencillos. Idealmente deben ser despejados y albergar objetos que nos traigan buenos recuerdos de nosotros mismos, pequeños trofeos de vida. Recomendamos una buena iluminación, una decoración con mucho blanco y acentos de color que inspiren energía y acción. O bien, simplemente analice qué le gustaría tener allí, qué cosas hacen que se sienta conectado con usted mismo, con esa parte de usted que quisiera recuperar.
Las ventanas son simbólicamente el límite visible entre el afuera y el adentro. Vístalas con una persiana, algo sobrio y sencillo que delimite este espacio personal y diviértase en comenzar un nuevo proyecto en casa, algo diseñado, esta vez, especialmente para usted mismo.