02/09/2024
Por: Laura Páez
Curadora e Historiadora de Arte
En la obra de Daniel Viviescas (1984), la infancia surge como un tema recurrente, no como una etapa de inocencia, sino como un símbolo de la vulnerabilidad constante del ser humano. Esta vulnerabilidad, reforzada por las dinámicas sociales y culturales, es un hilo conductor en su obra reciente. Viviescas explora la tragedia humana y la fragilidad de nuestra existencia, cuestionando el valor que otorgamos a conceptos abstractos como el dinero, la religión, y la cultura. A través de criaturas híbridas, que mezclan un imaginario infantil con lo ominoso y perturbador, crea un universo donde los recuerdos, traumas y temores se entrelazan. Estas criaturas, con sus expresiones ambiguas, reflejan la dualidad entre la amenaza y la inocencia, y sus acciones evocan preocupaciones humanas fundamentales como la violencia, la fama, y la soledad. La obra de Viviescas, con su atmósfera casi onírica, nos confronta con la complejidad de la condición humana y los metarrelatos que definen nuestra realidad.
By: Laura Páez
Curator and Art Historian
In Daniel Viviescas' work (1984), childhood emerges not as an idyllic phase but as a symbol of the persistent vulnerability of the human being. This vulnerability, reinforced by social and cultural dynamics, serves as a recurring theme in his recent work. Viviescas explores human tragedy and the fragility of our existence, questioning the value we place on abstract concepts like money, religion, and culture. Through hybrid creatures that blend a childish visual imagery with the uncanny, he creates a universe where memories, traumas, and fears intertwine. These creatures, with their ambiguous expressions, reflect the duality between threat and innocence, and their actions evoke fundamental human concerns such as violence, fame, and loneliness. Viviescas' work, with its almost dreamlike atmosphere, confronts us with the complexity of the human condition and the metanarratives that define our reality.