23/05/2026
Detrás de la imponente fachada de la iglesia de Salamina se esconde un secreto de la ingeniería tradicional, Aunque el exterior exhibe la rigidez geométrica del neoclásico colonial, el templo resguarda un alma sostenida por la tapia, el bahareque y el adobe en su interior. Los muros se articularon con un sistema de cerchas de maderas nativas —como el cedro y el comino crespo— que confinan la estructura y sostienen el elaborado trabajo del cielo raso en madera. Es un sistema flexible y sismorresistente por naturaleza, donde la severidad de la forma exterior convive con la destreza de los materiales locales. .