26/09/2025
INCLUSO UN ESCOMBRO QUIERE SER ALGO
El deseo, más allá de la comprensión capitalista que lo reduce al individuo, se configura como entramados de relaciones que determinan, entre otras cosas, flujos de materia que desde hace ya varios siglos se acumulan como horizontes geológicos sobre los cuales se construye y destruye incesantemente.
El escombro/desecho/basura, deviene —en la mayoría de los casos— como lo indeseable, o sea, lo que no se desea. Pero ¿acaso es también indeseante? Dicho de otra forma, ¿no manifiesta deseo? ¿Quién le pregunta a estos indeseables lo que quieren?
Imaginar y performar utopías para presentes-futuros vivibles demanda una reflexión sobre el deseo. Sobre cómo la acumulación creciente promovida por el sistema ya establecido, pero también por el horizonte utópico de vanguardias pasadas moldea el mundo.
Y si la táctica fuera decrecer —acción obvia ante una lógica aparentemente invencible de perpetuo crecimiento— ¿qué principios plantea la arquitectura contemporánea en respuesta a la incansable producción de deseos/desechos que son las construcciones? ¿Son los desechos acaso el negativo del deseo edificador?
Configurar el deseo articulando lo lento, lo pequeño y lo diverso puede ser otra forma de relacionarnos con la materia, aunque esta propuesta concreta no es la respuesta. Torres de jaulas que a modo de memorial encierran diversos fragmentos de escombro y otros desechos que lentamente se reincorporan en los ciclos geo-biológicos. Algunas, su mayoría, están estáticas, mientras que unas pocas se mueven lentamente por el espacio, al tiempo que las muestran que la acumulación no permite prestar atención a lo pequeño, a cada componente, su historia y su impacto, incluyendo el trabajo y el tiempo.
Cooperación con y Monserrat
Concurso Arquine 27