12/02/2018
A lo largo de la Edad Media, persistían en Italia representaciones que derivaban del glorioso teatro romano. Eran improvisadas, cómicas o satíricas, e incluían la pantomima y la danza. Estos coloridos juegos teatrales humorísticos, que no tenían más guión que un leve boceto –canovacci (una trama neutra y uniforme en la que se puede bordar todo lo que se quiera)- al que agregaban improvisaciones, e incorporaban máscaras, constituyeron lo que se llamó comedia del'Arte. Justamente el hecho de no tener un guión rígido, la contrapone a la comedía erudita cuyo texto se escribía íntegramente,e hizo que se considere como teatro de improvisación. En realidad cada actor tenía un repertorio de frases y bromas a partir de las cuales construía su papel.
El término commedia dell'Arte fue acuñado para distinguir este tipo de teatro, donde los actores eran profesionales y recibían dinero por actuar.
La comedia del arte crea, desde clase baja del pueblo, una forma teatral con la que se opone a las grandes cimas del teatro noble, estudiantil y académico. Es así que el actor encuentra la posibilidad de afirmar su absoluta autoría como responsable del espectáculo.
Cada personaje se distingue de los otros a través de su máscara, los movimientos del cuerpo, haciendo chistes o saltando.
Las máscaras representaban personajes fijos que actuaban en comedias distintas pero recitaban siempre el mismo papel. Las máscaras más famosas eran Arlecchino, Brighella, Pantalone y Colombina.