01/08/2017
Actualmente contamos con 2 gallos jóvenes y una gallina rode island (rojos), 1 gallo viejo búlico (pinto) y 1 gallina negra cuyo nombre de raza desconozco.
Hace tres meses encontré dentro del gallinero al gallo búlico prácticamente mu**to, descubrí que los gallos jóvenes habían picoteado dejándolo moribundo, también no lo habían dejado comer probablemente por algunos días, ¡no lo querían ya en el gallinero!
Lo saqué y por varios días lo estuve alimentándolo y suplementándolo con minerales, afortunadamente se recuperó totalmente, ahora anda suelto en el jardín.
Con esta experiencia asimilé el conocimiento que, lo nuevo reemplaza a lo viejo; en el mundo animal es una real y cruel realidad.
Los gallos rojos están grandes, pesados y sólidos; el otro día se me salieron del gallinero, con mucho vigor y fuerza comenzaron a reclamar su nuevo territorio, rascaron la tierra, hicieron gestos agresivos a los patos, corretearon y atraparon a la gallina negra para copular con ella, a las patas también les echaron el ojo, y en cuanto vieron al gallo pinto se lanzaron sobre de él, este ya andaba buscando donde esconderse y como un niño chiquito y un completo cobarde después de correr y ser alcanzado por los rojos se rindió, recibió los imparables picotazos y, según mi interpretación, hizo lo similar a llorar antes de entrar a trauma. Después de esto los rojos ya se ma han salido varias veces, pero ahora pongo cuidado de regresarlos al gallinero lo antes posible.
He aprendido de primera mano lo que significa el dicho "es un gallo" o cuando a una persona lo apodan "gallito". Antes lo entendía, ahora sé.
Tengo sentimientos encontraos pero Jardín Midori, como parte de proyecto la granja, además de buscar el conocimiento y lo divino por medio del contacto directo con la naturaleza, busca y requiere ser auto sustentable. Ya tengo demasiados gallos, hay una energía imponente, destructiva y complementaria en los dos jóvenes... es incierto el futuro de uno de los dos gallos rojos.