11/01/2017
La muerte de un viejo árbol nos puede enseñar mucho sobre nuestra mortalidad!
El llorar la muerte de un árbol como si fuera humano es natural para algunos, inusual pero comprensible para otros.
Hay semejanzas, después de todo, los árboles son en realidad seres vivos como nosotros, pareciera que ambos compartimos un patrón corporal muy semejante, con una estructura estabilizándonos al suelo y extremidades más delgadas extendiéndose al espacio.
Podría incluso decir que a veces los árboles se desarrollan como familias y se agrupan socialmente, los mayores protegiendo con su masa el desarrollo de los más jóvenes.
Árboles antropomorfos también aparecen en la mitología griega, Dafne, cuya transformación en Laurel la ayudó a escapar de los deseos amorosos de Apolo.
Las referencias a árboles son innumerables en la Biblia y en todos libros sagrados.
Pero al darle a los árboles atributos humanos, nos estamos engañando a nosotros mismos, estamos viendo a ese árbol no como un árbol, pero como una persona.
Durante siglos no ha habido escasez de antropomorfismo, pero no hemos avanzado mucho en nuestra interacción moral con los árboles, más bien, nos hemos cegado nosotros mismos a más profundas realidades que podrían ayudar a nuestra sociedad a apreciar mejor nuestra posición en el mundo natural.
Los árboles son de hecho, como nosotros en muchas maneras: crecen, respiran, sufren un metabolismo, pasan información genética a través de su ADN.
Pero en muchas formas no son como nosotros.
Ellos no son móviles y su hogar es donde "echan raíz" y deben obtener todo lo que necesitan para vivir bajo esta restricción.
Hacen sus propios alimentos a partir de la luz del Sol, del dióxido de carbono y agua, responden a su medio ambiente en mucho más lentas escalas de tiempo. La mayoría de manera significativa, hasta diría que no envejecen ni mueren como nosotros.
Todo árbol viejo pierde partes de sí mismo en el curso de los años.
Pierden extremidades y parte de su interior, sin embargo, año tras año producen celulosa en sus hojas y beben agua del suelo.
Algunos árboles viven con ramas rotas durante décadas, tal vez siglos.
Sin embargo viven e incluso, incubando completos ecosistemas en sus copas.
Para nosotros los seres humanos, el envejecimiento conduce inevitablemente a la pérdida de funciones y eventualmente es el preludio a la muerte.
Si perdemos una extremidad, es una gran pérdida. En el terrible caso que perdamos la cabeza, es el fin.
Para los árboles, es casi todo lo contrario: al envejecer se convierten en "mejores árboles"!
El nivel de obtención de dióxido de carbono aumenta cada año, y la cantidad de "vidas de otras especies" que pueden sostener aumenta proporcionalmente.
No conozco la razón fundamental por qué los árboles inevitablemente mueren, y muchas veces uno o más "brotes" genéticamente idénticos crecen en el mismo lugar donde alguna vez un viejo árbol creció, no existe equivalente reencarnación en el mundo humano. Incluso cuando un árbol muere, continúa dando vida.
En primer lugar se nutren insectos que perforan su madera y aves que se alimentan de estos insectos.
Finalmente cae, se pudre y se convierte en un "medio de cultivo" para nuevos árboles y plantas, al pasar a ser un montículo, cuya identidad original sólo podría ser descifrada por un experimentado observador.
"Un árbol vive la mitad de su vida como árbol y una segunda vida como un tronco podrido".
En otras palabras, siempre y cuando nos encontremos
en un Bosque, no hay necesidad de "llorar por el árbol caído".
Para nosotros cuando un ser querido muere, es una tragedia, porque sabemos que incluso entre los 7,4 mil millones de hombres que viven hoy en día, o entre los que nacerán en el futuro, el ser querido es único.
Nadie nunca tendrá jamás la misma combinación de genes, la misma mezcla de personalidad, inteligencia y talento.
Los árboles son más preciados precisamente cuando son removidos de su contexto ecológico - cuando no son "ellos mismos" en su medio natural, pero solo para satisfacer los "deseos" humanos!
Lo que hace a un árbol una celebridad es su edad, su forma y su interacción en el lugar de la historia y finalmente puede convertirse en un símbolo emblemático del lugar!
Como miembros de una especie que desea prosperar en el futuro, podríamos tomar una lección del éxito ecológico que los árboles han logrado al elegir la vida comunitaria, en vez de la vida individual.
A pesar de la extensa deforestación de los últimos siglos. Globalmente, los bosques todavía cubren alrededor del 30 por ciento de la superficie terrestre. Cuando un terreno es abandonado, excepto en áreas extremadamente frías o áridas, los árboles son los primeros que regresan - y rápido!
Si por el calentamiento global, una guerra nuclear o por cualquier otro medio que alguna vez hagamos la Tierra inhabitable para nosotros, los árboles seguirán aquí.
Así que lloren al árbol querido, como una pérdida de sombra, de símbolo, de fuerza, resistencia o simplemente belleza!
Pero no se preocupen por la pérdida de un "árbol" ... porque siempre se podrán reemplazar!