14/06/2023
18 Agosto del 2021
Este momento se quedará guardado por siempre en mi memoria. La época en que estaba remodelando el Concept Store, llena de sueños, proyectos, ilusiones, que fueron habitados durante los dos últimos años.
Me acuerdo cuando llegué por primera vez a este lugar y dije, “aquí es donde empezaré a sembrar las semillas de Aborigen”.It´s been a ride, momentos recargados de alegría, de ilusión, de logros, de llanto, de miedo, de estrés; un popurrí de emociones. Y así mismo son los negocios, muchos te enseñan únicamente la parte bonita, donde el camino se ve fácil, la que vive con discursos de que debes trabajar sin parar hasta quemarte porque así mismo se tiene que hacer para crecer.
¿Pero qué pasa si nos empezamos a contar otro discurso? Uno más real, más auténtico, uno que se alinee con nuestro propósito de vida, donde cumplir metas y logros no se sienta agotador, donde te diviertes, saboreas los momentos y te das también espacios para disfrutar y vivir la vida!
Yo tengo el poder de reinventar mi historia las veces que sean necesarias para sentirme a gusto, para sentirme cómoda con lo que sucede a mi alrededor, para enfocarme en las cosas que van apareciendo en el camino y tienen más sentido e importancia de lo que tenían hace un tiempo atrás.
Probar, aprender, experimentar, soltar, transformar, son algunas de las lecciones que nos deja el día a día. Es en este momentum donde se crea la expansión necesaria para llegar al siguiente nivel. Es aquí donde se crea espacio para sueños más grandes que quieren ser habitados.
La vida quiere que tu historia se sienta cada vez mejor, tengas más momentos de alegría, más momentos de calma y de presencia, de enfoque y de claridad, donde trabajes para vivir y no vivas para trabajar.
¿Qué tal si vamos al compás de la vida y no corremos hacia una meta?
Estos son los frutos del aprendizaje de esa semilla que hace dos años sembré y ahora está lista para seguir creciendo.