18/01/2026
Recuerda esto siempre:
no todo el mundo tiene que entender tu proceso, tus decisiones ni tus silencios.
Cada persona carga batallas que no se ven, dolores que no se explican y caminos que solo ella ha tenido que recorrer.
Cuando el zapato aprieta, solo tú sabes cuánto duele.
Por eso no vivas para dar explicaciones, vive para sanar, crecer y seguir adelante.
Tu historia no necesita aprobación, necesita fuerza.