17/11/2021
En , cada fachada es un mundo. Nos lo cuenta Oriol Serrat, miembro del equipo de que participó en el proyecto.
“La fachada norte tiene vistas a la plaza del Treball y al macizo de Sant Llorenç, pero no toca prácticamente el sol, así que hemos diseñado aperturas que van del suelo al techo y de pared a pared, de manera que prácticamente desaparece el límite entre interior y exterior, maximizando las vistas pero también la entrada de luz.
En cambio, la fachada sur requiere más protección solar, y por eso optamos por aperturas con unas dimensiones más contenidas.
Y por último, la fachada este, a causa de la proximidad con el edificio contiguo, se trató prácticamente como un tester, con dos aperturas mucho más acotadas”.
Àlex Gómez
Lluis Artigas
fotografía: Borja Ballbé - Fotografía