30/10/2026
Me encanta diseñar con plantas por lo que aportan. Hay algunas espectaculares: por el color, por la variegación, por el moteado o por un porte elegante muy raro de ver. Esa emoción no la tiene ningún objeto colgado. Y lo mejor es que no se quedan quietas como un libro en la estantería: crecen, se transforman y cada semana tienen algo nuevo que enseñarte. A no ser que sea una variedad hiperlenta y solo te sorprende dos veces al año.
Eso sí, hay que tenerlo en cuenta desde el principio, son seres vivos que responden a lo que les das. Una planta de 3.000 euros no es un capricho que se compra y ya está. Va a necesita la luz que le toca, sus nutrientes y que la mimes limpiándole las hojas. Si no, se necrosa y deja de dar esa belleza que te enamoró para verse mal.
Decorar con objetos es más sencillo, pero el vínculo con una planta no lo da casi ningún objeto, excepto si tiene una gran carga emocional. Cuando la cuidas bien, ella te lo devuelve en forma de belleza, de vida y de un rincón que se ve más vivo. Que sea una experiencia bonita, no un dolor de cabeza. 💚
¿Qué rincón de tu casa tienes pensado para tus plantas? Cuéntamelo en comentarios 👇 y mándaselo a esa amiga que ya no tiene sitio para ninguna más.