28/01/2026
Hace unos meses cruzamos la puerta de casa Gancedo, en sus oficinas de Velázquez ( ).
Pasamos la mañana con Beatriz Gancedo, una de las socias de la compañía, charlando sobre nuestras empresas, la industria y su evolución y de un dato que, dicho en voz alta, suena casi insolente: este año cumplen 80 años. Ocho décadas sosteniendo una marca desde el oficio, la continuidad y el mimo al detalle.
Y mientras escuchábamos, pensábamos en algo que casi nunca se dice cuando hablamos de arquitectura o interiorismo: un proyecto no se sostiene solo con planos, decisiones estéticas o un render perfecto. Se sostiene con una palabra que pesa más que cualquier material: confianza. La de nuestros clientes, su casa, su inversión, su manera de vivir, y la que nosotros, a su vez, depositamos en quienes trabajan con nosotros.
Por eso a Gancedo llamarlo “colaborador” se queda corto. Lo que nos une no es un catálogo ni una referencia bonita. Es una forma de entender el trabajo: artesanía, paciencia, atención al detalle.
En esa conversación apareció algo que se repite en todas las colaboraciones que funcionan de verdad: cuando dos equipos comparten valores, el resultado siempre es más coherente, honesto y preciso.
Por eso queríamos compartir algunos ratitos de aquel encuentro. Para acercaros a esa parte esencial ,y a veces invisible, de lo que hacemos en WINK: la red de personas y marcas que hace posible que cada proyecto mantenga una línea clara.
La calidad, al final, no es un slogan.
Es una forma de trabajar. Siempre.