04/09/2026
El sofá, el visillo, las butacas y la alfombra comparten tono. Lo que cambia en cada uno es la trama.
Ahí está el trabajo: una sala de un solo color solo aguanta si las texturas no se repiten. El visillo, de trama abierta, filtra la luz. La tapicería del sofá, de trama plana, la devuelve. El rizo de las butacas la rompe y la fibra gruesa de la alfombra se la queda. Cuatro densidades del mismo crudo.
El visillo va de suelo a techo y de pared a pared, colgado de un riel oculto en el techo, sin herraje a la vista: así deja de vestir una ventana y pasa a construir un plano entero. El mobiliario acompaña esa decisión. Nada sube por encima de la línea del ventanal, ni el respaldo del sofá ni las butacas, y la vista sale al jardín sin tropiezos.
Arriba, la luz de la cornisa perimetral entra rasante sobre el techo texturizado. Sin ese ángulo, el relieve no se vería.
Confección propia de cortinas, estores y sofás a medida. Desde 1982 en Sevilla y Dos Hermanas.