23/10/2022
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Los árboles que se convirtieron en puentes sin necesidad de cortarlos.
Hay dos cosas que debes saber sobre Meghalaya (India) antes de nada, en esa región mandan las mujeres, y segundo, llueve mucho. Muchísimo.
Tanto llueve que cualquier actividad agrícola y ganadera hace siglos se volvió casi imposible, las plantas no dejaban de crecer y la selva recuperaba lo que trataban de ganar para sus cultivos en poco tiempo, no solo eso, los ríos los aislaban con sus crecidas regulares al llevarse sus puentes. Ante una situación así, las mujeres se reunieron, o encontraban la forma de adaptarse a ese lugar remoto de la India, o dejaban la región.
A veces las ideas más locas cambian una sociedad, y alguien propuso una de esas ideas en aquella reunión. Imagino que al principio todas guardarían silencio tratando de asimilar lo que habían escuchado ¿era una locura, o una genialidad?
Por suerte decidieron que lo segundo, acababan de nacer los puentes creados con árboles…vivos.
Aprovecharían las enormes raíces aéreas del árbol del caucho (Ficus elástica) para guiarlas con cuerdas y llevarlas hacia la orilla contraria con intención de que enraizaran ahí. Con unas cuantas de esas quedaría formada una estructura base. Iban a moldear la naturaleza sin destruirla. Al engordar las raíces, esa estructura iría haciéndose más y más robusta, nuevas raíces secundarias se enrollarían a las primeras, incluso algún tallo verde que creciera por ahí se uniría al entramado vegetal. Al final, se obtenía un puente de madera que cada año era más fuerte, a prueba de riadas y de mínimo mantenimiento. Hasta colocaron tierra en su parte central para que fuera más cómodo transitar por ellos.
Tantos hicieron y tan fiables, que encontraron una actividad económica inesperada, la de lugar de tránsito de mercancías. En unas épocas en las que existían pocas vías seguras para desplazarse por las lluvias, las de esa región siempre permanecían abiertas. Y claro, cobraron peajes y se sacaban unas rupias de la época.
Digo de la época, porque no estoy hablando de algo que haya surgido este siglo, nada de eso, se sabe que los más antiguos, aun en pie, llevan siete siglos dando servicio.
Pero claro, cuando recientemente se dieron a conocer tras aparecer en algunas revistas importantes, el turismo indio (a esa región llegan pocos occidentales) comenzó a acudir en masa. Los lugareños volvieron a cobrar peaje, pero esta vez para permitir fotografiarse a los visitantes mientras transitaban por ellos.
Surgió un problema. A algunos no les bastaba ese dinerillo extra y decidieron extraer caucho de las raíces de esos árboles. Hasta ese momento, durante siglos se había evitado esa práctica en aquellos puentes vegetales, por motivos obvios, el puente se puede debilitar. Y así fue, llegó un momento en que los puentes estuvieron a punto de derrumbarse hasta que una asociación se embarcó en la esforzada misión de apuntalarlos para que las raíces pudieran recuperarse. Pero hicieron más, ya que estaban, se pusieron a hacer guardia para que nadie se acercara a extraer caucho de ellos.
Luego, ya se sabe, lo que funciona, se copia, y esta forma de crear puentes vivos se extendió por más regiones, una vez conscientes de que los árboles vivos también pueden ser útiles, la imaginación hizo el resto. Por ejemplo, en la aldea de Kudeng Rim se ha modificado un árbol de caucho junto a un campo de fútbol para que sus ramas puedan servir como gradas. Así, las raíces aéreas del árbol se han entretejido en los espacios entre varias ramas creando plataformas desde las que los aldeanos puedan ver los partidos de fútbol.
La sociedad matrilineal de Meghalaya ha aprendido a vivir en aquella región sin forzarla, gracias a su respeto hacia los árboles, podemos aun disfrutar de estos puentes vivos. Y ahí siguen, una de esas visitas que tengo apuntadas en mi agenda, y es que me gustaría poder llegar a conocer algún día estas maravillas. Una de esas soluciones asombrosas que demuestran que la naturaleza, y en este caso concretamente los árboles, puede ser nuestros aliados. No hace falta destruirla, si no, construir con ella.