Valero y Ochando arquitectura es un estudio con más de veinte años de trayectoria, fundado por Alicia Ochando y Jesús Valero. Ambos arquitectos por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia.
Tras compaginar los últimos años de estudios y primeros de ejercicio profesional con la colaboración con otros estudios de arquitectura, es en 1.995 cuando arranca el ejercicio profesional independiente. Es en este periodo cuando se realizan colaboraciones como la realizada en el Proyecto de Rehabilitación del Palacio de los Condes de Carlet para la Confederación Empresarial Valenciana.
Poco a poco los encargos van creciendo en tamaño y complejidad, así como varían los usos y tipologías abordadas, tanto dentro del ámbito residencial como dotacional, público como privado.
A lo largo de toda esta singladura profesional se han ido abordando una gran variedad de tipos de edificios. Desde viviendas unifamiliares a grandes bloques residenciales, tanto dentro del ámbito de la vivienda social como libre. Diversos tipos educativos, tanto colegios como centros universitarios, pasando también por oficinas, centros sanitarios, etc., tanto realizados con presupuestos generosos como, en la mayoría de los casos ajustados.
En el transcurso de todos estos años de andadura profesional, se ha ido conformando un equipo donde una de las características principales es la flexibilidad, característica necesaria hoy en día para abordar las situaciones y retos que se plantean a cada momento, lo que nos permite adaptarnos a las necesidades de cada uno de nuestros proyectos, colaborando con otras disciplinas dado respuesta a los condicionantes que en cada momento exigen las necesidades del encargo.
Entendemos la obra de arquitectura como la respuesta a un problema donde intervienen tres factores fundamentales: Constructor, arquitecto y propietario, pero es este tercero el que la experiencia de todos estos años nos permite afirmar que es fundamental. Un buen constructor es importante, el arquitecto aún más, pero es sobre todo el cliente sin el que no tiene lugar la Arquitectura. La Arquitectura sin función no es Arquitectura, es otra cosa. No sólo la forma no sigue a la función, sino que forma y función se dan al mismo tiempo.
Es la necesidad que el cliente tiene de una respuesta ante un problema que se le plantea. Un espacio para el desarrollo de una actividad. Un profesional que le ayude a elegir el lugar, el espacio y le dé forma. Le dé orden. Sólo entonces es cuando se produce el hecho arquitectónico.
El máximo retorno es cuando la obra arquitectónica pasa a formar parte de la identidad del propietario, la asume como suya, se apropia de ella y la disfruta. Es feliz en ella, pues ésta es la finalidad del ser humano, la felicidad.
El leguaje que utiliza el arquitecto para la consecución de este fin es la construcción. Un arquitecto piensa y habla en el lenguaje de la construcción. Es por ello que entendemos la modernidad como el uso racional de los materiales.
Así pues, entendemos que la razón, la lógica y el sentido común por encima de cualquier otra cuestión son los valores que deben regir el proyecto.