14/10/2025
😮🚫“Antes de 'Nosotros los Nobles', Había escrito siete guiones, pero se incendió el coche donde llevaba mi computadora, mi pasaporte y todo lo que había escrito hasta ese punto de mi vida. Yo no sabía hacer comedia. Empecé a escribir solo, desde mi casa, sin dinero, con seis borradores en ocho meses.
Fui a pedir chamba en Warner Bros, y en ese momento me pidieron una comedia familiar, improvisé y propuse rehacer El Gran Calavera de Buñuel. Antes de que terminara de explicarlo, me dieron el trabajo. Sin embargo, mientras escribía, llegó la crisis de 2008 y Warner cerró sus oficinas en México, así que me quedé con el guion en las manos. Leonardo Zimbrón, que había sido mi productor ahí, me dijo: ‘No pasa nada, la haremos por nuestra cuenta’. En la historia lo que me interesaba no era curar el alc* holismo con un susto, como en la idea original, sino la idea de un padre fingiendo su ruina para enseñar a sus hijos a trabajar y valorar la vida. Esa fue la versión que por fin encajó.
Conseguir el dinero fue una aventura. Fui a una fiesta de disfraces en Acapulco. Ya me estaba quedando sin dinero, así que me fui en coche con mi esposa, disfrazado de revolucionario con una carrillera llena de botellitas de mezcal. En la mesa me tocó junto a Sergio Chedraui, y cuando me preguntó qué llevaba, le ofrecí un trago. Me dijo que él invertía en cine y, sin ver tráiler ni plan de recuperación, me soltó: ‘Ya me caíste bien, te vamos a dar el apoyo’. Así fue como se financió Nosotros los Nobles gracias al mezcal.
Con ese apoyo entramos a la Ley 189, que en México hace que el director sea dueño de su película. Es algo único: en otros países el que paga se queda con la cinta; aquí, el gobierno le regala la propiedad al cineasta. Después vino el casting. Vi a Luis Gerardo Méndez en una obra de Manolo Caro y supe que él tenía que estar. Luego Carla Souza apareció en un disco con 50 castings: fue la única que no actuó como ‘niña fresa’, sino que imitó a alguien real. Era divertida, natural, con fondo. Eso la hizo perfecta para el arco del personaje.
Finalmente, el rodaje culminó con una escena que nunca olvido: la despedida del padre, Gonzalo Vega, pidiéndoles perdón a sus hijos. Estábamos corriendo contra el sol, filmando en celuloide. Gonzalo improvisó la línea: ‘No les quise dar una lección, pero ustedes me la dieron a mí’. Cuando terminó, me escondí para llorar. En ese momento entendí que la película tenía corazón después de tantos años esperando el reconocimiento."
🧠🫶 Gary Alazraki, director y creador, sobre el origen de Nosotros los Nobles