19/08/2019
Hermosa historia, un buen regalo para el alma.
La Madre-Rebozo:
Cuenta la historia que hace muchos años existió una mujer que tejía en su telar los rebozos más bellos que se han visto en este lugar; sus hilos eran tan coloridos y sus bordados tan hermosos que comenzó a despertar la envidia de las otras mujeres, ya que por más que intentaban igualar lo que aquella mujer hacía les era imposible lograrlo.
Desesperadas por lo inútil de su labor decidieron confrontar a la mujer, se reunieron en una fría madrugada frente al molino y esperaron a que el primer rayo del sol alumbrara las tejas de barro en los techos para ir a la casa de la inculpada y exigirle su secreto.
Cuando el sol salió de entre las montañas, la legión de mujeres caminó con paso firme por la avenida real, sus huaraches levantaban el polvo del camino, mismo que las envolvía y dejaba boquiabiertos a los hombres que madrugaban para ir a trabajar a las milpas; unos de ellos se persignaron al pensar que estaban siendo testigos de una imagen espectral, otros solo se imaginaban lo peor y apuraban el paso pues sabían que las mujeres enojadas eran cosa peligrosa.
Minutos después se encontraron frente a la puerta de la mujer de los rebozos bonitos. Una de ellas, la más robusta y valiente dio un paso al frente y tocó con seguridad la vieja puerta de madera un par de veces.
Todas pararon la oreja al escuchar un rechinido y después unos pasos ligeros caminando del otro lado hacia la puerta; misma que aquella mujer abrió lentamente. Los rayos de luz ámbar que brotaron del interior de la casa inundaron los ojos de las mujeres cegándolas por unos segundos.
-¿En que les puedo ayudar? -Preguntó la mujer con voz tranquila mientras terminaba de trenzarse el cabello.
Nuevamente la mujer robusta dio un paso al frente y dijo:
-Nosotras tenemos el mismo tiempo que tu haciendo nuestros rebozos, usamos los mismos materiales y tenemos telares parecidos sin embargo es a ti a quien te quedan mejor. Usamos las mismas fibras y los mismos pigmentos pero tus hilos siempre son más brillantes y coloridos y venimos aquí para que nos digas por qué.
-Les diré mi secreto con una condición.
Las mujeres se susurraron unas a otras hasta que los murmullos llegaron a oídos de la valiente.
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Texto: Paola Klug / La Pi**he Canela