19/05/2026
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México tiene una de las tradiciones herbolarias más documentadas del mundo. El conocimiento medicinal prehispánico ha sido registrado desde el siglo XVI en fuentes como el Códice de la Cruz-Badiano, y sigue siendo parte del patrimonio biocultural del país. Los mercados de hierbas — el Mercado de Sonora en CDMX y los tianguis de Oaxaca y Puebla — mantienen viva esta tradición.
Muchos medicamentos modernos derivan de compuestos identificados originalmente en plantas. La aspirina se desarrolló a partir de la salicina presente en la corteza de sauce. La digoxina, usada en cardiología, proviene de la dedalera. La efedrina se aisló de la efedra. El eugenol del clavo de olor es el principio activo de anestésicos dentales tópicos. El chilcuague (Heliopsis longipes), planta nativa del centro de México, contiene affinin, un compuesto con efecto anestésico local documentado en estudios farmacológicos.
La diferencia entre el uso tradicional y el farmacéutico está en la estandarización de dosis, la evaluación de eficacia en ensayos controlados y el conocimiento de contraindicaciones e interacciones. Algunas plantas de uso tradicional tienen eficacia documentada para aplicaciones específicas; otras tienen evidencia limitada o inconsistente.
El conocimiento herbolario es parte del patrimonio de México. Su valor cultural e histórico es independiente de la evaluación clínica de cada planta.