03/06/2023
El hijo del anturio robado.
Justo el día que mi abuelo falleció y con el ir y venir de la burocracia que acompaña a la muerte, por la noche, llegué a casa de los abuelos; y como manía que tengo de llegar a cualquier casa y ver las plantas, la casa de mamá pachita no era excepción.
Ella tenía (ahora tiene, y gracias a este atracador) un anturio de "flor" rosa que cuidaba mucho y justito a un lado tenía un hijo y al no estar bajo la mirada de alguien decidí llevarlo conmigo.
A los meses llegué de visita y me percaté que el anturio estaba cortado a la mitad, le pregunté a mí abuela lo que había pasado y me contó que, un supuesto jardinero le había dicho que esas plantas se tenían que podar y así lo hizo llevandose las plantas a tirar.
Ella, un tanto triste me dijo que le pesaba porque esa planta se la había dado mi abuelo en uno de sus tantos viajes.
No podía ignorar la tristeza de mamá pachita, como le decimos todos sus nietos, y terminé confesando el atraco que meses atrás había hecho. Entonces le conté lo que había hecho y le dije que le regresaría el hijito que me había robado, pero con la condición de que cuando le saliera un hijito me lo regalaría.
Ahora cada vez que voy de visita, el anturio robado es plática obligada y este bello ejemplar es hijo del anturio robado.