18/03/2026
Diseñar una fachada no es solo cambiar cómo se ve, sino cómo se vive al llegar.
El acceso se retrae y se contiene, construyendo un umbral que protege. Desde la calle, la fachada se percibe sólida y controlada; al entrar, la atmósfera cambia: aparece la luz, la calidez y la vegetación que acompaña el recorrido hacia el interior.
La llegada se construye paso a paso.
La materialidad es precisa. Un piso cálido que da continuidad y confort, contrastando con el block estriado que aporta ritmo, verticalidad y solidez a los volúmenes. La iluminación y los detalles terminan de definir esta transición.