17/07/2026
Hace unos meses publiqué unas figuras humanas diciendo que, por fin, había encontrado mi forma de representarlas.
La realidad es que no.
Con el paso del tiempo y de los bocetos dejé de convencerme. Sentía que todavía no eran mías.
Así que seguí dibujando.
Probé, cambié, simplifiqué, exageré líneas, eliminé otras y repetí el proceso una y otra vez. Porque sí… cuando algo se me mete en la cabeza puedo volverme bastante obsesivo. 😂 Igual que con mi letra, necesitaba encontrar unas figuras que sintiera realmente propias.
Y si alguien revisara esta libreta, podría encontrar muchísimas figuras humanas: cientos de intentos, versiones diferentes, pruebas, cambios y de todo tipo 🥹. Cada una fue parte de este proceso de búsqueda hasta llegar a la que hoy siento mía.
Y hoy, por fin, puedo decir que las encontré.
Sé que para muchas personas esto puede parecer un detalle mínimo, pero para mí significaba encontrarme dentro de mis propios dibujos. Llevo años dibujando arquitectura, y sentir que cada elemento habla el mismo lenguaje visual era algo que necesitaba.
Para mí, la figura humana nunca ha sido un simple “muñequito” para rellenar un dibujo. Es quien le da vida al espacio, comunica la escala, construye la atmósfera, ayuda a entender la proporción y cuenta una historia.
Qué curioso que algo tan pequeño pueda transformar tanto un boceto.
Este tipo de figuras humanas son como con las que trabajamos en el taller de Perspectiva Arquitectónica a Mano Alzada. Porque aprender perspectiva también es aprender a darle vida a los espacios…