15/05/2026
En el borde de las ciudades hemos construido esos páramos de grandes bloques, de calles anchas, sin bajos comerciales, en los que hay un sitio para dormir, otro para comprar y otro para trabajar. El coche para casi todo: su motor es lo único que rompe el silencio sepulcral. Son como almacenes de gente.
Los nuevos barrios periféricos, PAU y urbanizaciones, son con frecuencia lugares agrestes que fomentan el individualismo, en contraste con la mezcla de usos y roce social que se da en los barrios tradicionales