03/05/2026
Este proyecto nace de una intención muy clara:
crear un espacio que funcione como refugio.
No desde lo decorativo, sino desde cómo se vive.
La distribución responde a lo esencial:
un área social abierta que se conecta directamente con el exterior,
y una zona privada más contenida, pensada para el descanso.
No hay recorridos innecesarios.
Todo está donde debe estar.
Uno de los elementos clave es la cubierta inclinada.
Más allá de su presencia visual, cumple una función importante:
proteger, dirigir la luz y acompañar la experiencia interior.
El pórtico frontal juega un papel fundamental.
No es solo un elemento de acceso,
es el espacio donde sucede la transición entre el interior y el entorno natural.
En cuanto a materiales, la madera define el carácter del proyecto.
Aporta calidez, escala humana y una relación más cercana con el contexto.
Este tipo de arquitectura no busca imponerse,
busca sentirse.
Porque al final, una casa no debería impresionar…
debería darte ganas de quedarte.