08/03/2023
Agradecemos la opinión crítica al desarrollo de nuestro proyecto y Concepto Valor "Expo Arte" ; por parte del Crítico de Arte, literatura y poesía Alfredo Alegría Alegría.
UN ESPACIO PARA LA MULTIPLICIDAD ARTÍSTICA
El día 4 de este mes se inauguró un local más en nuestra ciudad bajo el concepto de establecer una comunicación entre la degustación gastronómica y una variedad de posibilidades artísticas: la Pizzería Santorini en la urbanización La Merced. En sus diversos espacios se exponen grabados, óleos, acrílicos, artesanía –aunque no sabría si llamarla así- fotografía, caricatura, diseño de moda. Una multiplicidad de manifestaciones que no pueden caber en un único título.
Al ingresar, me encuentro con trabajos sobre junco en los cuales la artista –Matilde López Baltodano, autodidacta- ha trabajado al óleo imágenes de personajes moche. Volteo a la izquierda e ingreso a otro espacio, en el cual dos grandes artistas trujillanos presentan obras trascendentes: Juan Chávez Alvarado y Rosa Benites.
Juan Chávez muestra dos cuadros abstractos de una total limpidez formal, orientados a sugerir ideas y emociones. En uno de ellos, la monocromía da la apariencia de un muro desvencijado. Una sola mancha roja equilibra la imagen y el signo nos conduce a incluirnos en el misterio que el artista quiere transmitir. El otro cuadro muestra manchas y líneas envolventes sobre blanco, Puede relacionarse con formas de un neoexpresionismo alemán –quizás Rod Thieler o Bernard Tschulze. Ambos lienzos tienen una proyección poética muy personal. Soledad, angustia, tragedia…
Junto a ellos, dos trabajos en gran formato, realizados por Rosa Benites quien, después de un tiempo, nos deja ver la calidad que siempre ha caracterizado sus producciones: el manejo del color, la capacidad técnica y compositiva para crear espacios misteriosos. Los rojos, rosas, blancos y cremas se disponen como un juego de formas. Todo en una técnica consumada. Obras que constituyen la evidencia de una artista cabal que ha vuelto por sus fueros.
Salimos y nos dirigimos al salón principal. Al lado derecho, un conjunto de grabados en diversas técnicas. La importante artista Susana Aguilar Yauri, nos transporta al misterio. Muestra una especie de forma lítica, aunque ella deja que la forma cobre significados según el espectador la interprete. Como contraparte, la belleza clara y directa de xilografías de Gerardo Salazar. Por ejemplo, una lancha solitaria en Huanchaco. En ella se expresa el alma de un pueblo: encierra múltiples historias de vida, ilusiones, tragedias y esperanzas. Debemos agregar a Ana Lucía Solórzano, quien vuelve a incidir en el misterio. Ya sea el misterio femenino como el de temas ancestrales. Carla Morante muestra una niña en azul ¿Hacia dónde va?
Bajo los grabados, observamos una hilera de cubos transparentes en cada uno de los cuales se han colocado trabajos de artesanía. Leónidas Quezada muestra máscaras de tono prehispánico, en pulpa de papel. Abel Medina presenta bellos trabajos de madera trabajada con incrustaciones: vasijas, platos, vasos…
Al frente, Hanz Luján muestra un cuadro en gran formato: formas que se retuercen en tonos dorados. El estilo proviene de las rupturas del siglo pasado, pero reinterpretadas de modo muy personal. Al lado, una serie de retratos femeninos realizados por Diego Chico Barrantes. Las imágenes son claramente sensuales, tanto en el dibujo como en la composición: cada rostro está construido por manchas de colores que proporcionan a las imágenes un sentido irreal.
Subiendo al segundo piso, encontramos un espacio dedicado a la fotografía. Allí destaca el trabajo presentado por Vitto Cervantes, de Chimbote. Las obras se plantean en dos posibilidades: el color y la monocromía, siempre en paisajes relacionados con el mar. No es común ver paisajes marinos en Trujillo. Tanto en la plástica como en la literatura, se ha tratado principalmente el paisaje de la sierra. Vitto Cervantes nos deja ver -en colores- un muelle tradicional y el mar como infinito. Sin embargo, el artista consigue una verdadera trascendencia estética en la monocromía. Admiramos dos obras absolutamente conseguidas. Una ola que rompe en el momento del ocaso y una mujer solitaria que camina hacia el mar. Una poesía esencial emana de ambos trabajos y es emocionante encontrar un artista en nuestra ciudad que ingrese por esas lindes.
El importante artista Omar Miñano presenta dos trabajos fotográficos de tono absolutamente experimental. Miñano -quien ha formado generaciones de artistas de la fotografía en la ciudad- muestra trabajos que inicialmente iba a desechar y, de pronto, se dio cuenta de las posibilidades de obtener formas nuevas. Intervino las fotografías y creó las imágenes que vemos. Esto es lo que es propio del artista: siempre en búsqueda para descubrir nuevas líneas de trabajo estético.
Bajamos entonces y nos encontramos con un espacio dedicado exclusivamente para la caricatura, dibujos de Iván Espineles Cruz, realizados en colores. Obras que merecen un comentario aparte así como también las estilizadas imágenes de diseño de moda por Patricia Castillo.
Por el momento, simplemente agradezco la posibilidad de este espacio en el que ha trabajado, como gestor de la exposición, el arquitecto José Valdivia Terry –quien ha diseñado el lugar con un gusto remarcable y colocado –en otro de los espacios- una instalación que resume el conceptos de arte y gastronomía unidos. Hay que agradecer también, al dueño, Santiago Carrión. En suma, una multiplicidad estética que no necesita de un título que la defina. Sin embargo, creo que el espacio podría utilizarse para muestras más específicas. Todo lo visto, nos dice de la variedad formal que posee el hecho artístico, pero se plantea el desafío de encauzar esta variedad en próximas oportunidades. Entre tanto, disfrutemos.
ALFREDO ALEGRÍA ALEGRÍA
7 de marzo de 2023
Fotografía por Vitto Cervantes