23/03/2024
EL TALENTO ES IMPORTANTE, PERO SON LAS HORAS DE PRÁCTICA LO QUE HACE LA DIFERENCIA: PROPIETARIO O ARRENDATARIO.
En teoría, el mercado funciona con consumidores informados que toman decisiones de manera racional. Pero en la realidad, la publicidad busca generar consumidores desinformados que tomen decisiones irracionales. Este enfoque también se observa en las estrategias empleadas en las campañas políticas. En esencia, esto amenaza la democracia, ya que permite que personas mal informadas tomen decisiones irracionales. Es así como, el punto de inflexión entre la arquitectura y economía lo encontramos en el mercado donde se puede adquirir una vivienda. Sin embargo, ¿Por qué la aspiración de ser propietario de una vivienda?
Últimamente, un número considerable de personas ha encontrado soluciones de vivienda sin necesidad de ser propietarios de esta. Hay una tendencia creciente a dejar de lado el anhelo de ser dueño legal del lugar donde se vive, pero esto está más relacionado con la dificultad para acceder a viviendas que con un cambio de mentalidad. Es así, que el concepto de propiedad, nos referencia principalmente al dominio, acceso y control de la tierra. Queda entonces demostrar si efectivamente, en qué condiciones la compra de una vivienda es una decisión irracional.
Partamos de la base, que comprar una propiedad no tiene por qué ser una mala idea, lo que se pone en duda es la suposición de que siempre es el camino por seguir. Sin tener en cuenta la inversión. Asimismo, una inversión en este caso quedará definida como una colocación de capital en ciertas actividades, con la finalidad de alcanzar un rendimiento económico. De esta manera, la inversión será satisfactoria según la relación entre rentabilidad, tiempo y riesgo. El invertir en vivienda es riesgoso, dado que quedan sujetos a la valoración de su ubicación y tienen serias limitaciones de liquidez, ya que una propiedad puede tomar meses, sino años, en venderse. Por ende, la inversión inmobiliaria, no es más segura que la mayoría de las inversiones en la bolsa, incluso entrega una rentabilidad menor. Tal es así, que el enfoque precio-ingresos se basa en la teoría de que los precios de las viviendas aumentan, al mismo ritmo de los sueldos. Si las viviendas suben de precio más rápido que los sueldos, se vuelven inasequibles a menos que se produzca un deterioro del tamaño y la calidad de las viviendas.
Por otro lado, la opción de arrendar se ve de manera negativa, en términos sociales “arrendar es botar plata, cada vez que se paga el arriendo”. Sin saber, que estudios científicos llegan a la conclusión que el “ser propietario” es universalmente visto como la opción más rentable solo en el 21% de los casos. Es decir, el 79% de casos, arrojan que es más rentable arrendar que comprar. Cabe destacar que, los compradores no se vuelven arrendatarios al vender, sino que pasan directamente a la compra de otra vivienda, suprimen las posibles ganancias de una venta sincronizada al adquirir otra vivienda en un mercado inflado. Entonces, la decisión de cada individuo de comprar o no, no siempre se verá mediada por largas deliberaciones éticas, por lo tanto, se terminará por adscribir a premisas que, por aceptadas que sean, no tienen por qué ser ciertas. Con esto se entiende que uno puede ser dueño de un inmueble, pero también puede tener el derecho de utilizar ese inmueble, sin ser dueño.
Arq. Misa Rodriguez