22/06/2020
“La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma” (A. Lavoisier)
Erase una vez, la oficina. Concebida durante décadas como el lugar de trabajo. El Work Place. Inexorablemente unida a lo físico. Un punto geolocalizable. Un escritorio y una silla tras un pasadizo y un control de acceso, el logo de la empresa se yergue flamante en recepción.
Desde el baño hasta los sobres de manila, los colores de la identidad de marca, presentes, recurrentes. Personas de día y de noche. Horarios y funciones. Organigramas y tareas.
Pero el botón de OFF fue presionado y las luces de esa oficina se apagaron. Cuando se vuelvan a prender, otra oficina estará ante nuestros ojos.
Se eleva un nuevo concepto. Del lugar de trabajo; físico, presencial, perteneciente a la empresa, evolucionamos al espacio de trabajo; híbrido entre lo físico y lo virtual, entre lo presencial y lo remoto, internalizado y apropiado por los diversos usuarios y sus experiencias. Pero jamás ajeno. Jamás lejano. Jamás desconectado de sus necesidades ni de la cultura de la compañía.
Del lugar al espacio sólo se llega con un mindset elevado.
LIFT OFFICE.
Despegar al nuevo espacio de trabajo