04/03/2026
¿TRASLADAR LA CAPITAL DEL PERÚ? HISTORIA, PRECEDENTES Y DILEMAS
El 25 de abril de 1534, Francisco Pizarro fundaba la capital del virreinato del Perú en la sierra central en el soleado valle de Jauja ocupado por las culturas Xauxa y Huanca al pie del río Mantaro. Jauja era el mito europeo de abundancia y prosperidad asociado a la riqueza del Perú. Sin embargo, finalmente, el mismo Pizarro acodera en 1535 la capital frente a las costas del Pacífico por las posibilidades de conexión con ultramar a través del futuro puerto del Callao.
Ahora, el candidato Rafael López Aliaga anuncia el traslado de las competencias de gobierno localizadas en Lima hacia la sierra central: ¿Huancayo, Tarma? ¿Jauja?
La intención, como lo ha mencionado Roxana Rocha, candidata a una diputación por Lima con Renovación Popular, sería contribuir al descentralismo. Es decir, mover el centro de gravedad de las decisiones hacia el Perú provinciano.
Es una propuesta muy potente y que en realidad nos deja con muchas preguntas, entre otras: conocer si hay estudios para el efecto, cuánto costaría ese emprendimiento, cómo se financiaría, y obviamente qué pasaría con Lima y toda la infraestructura de gobierno existente.
En América Latina hay dos experiencias similares. La creación de Brasilia en 1960, construida en cuatro años como la nueva capital de Brasil, imaginada por el presidente Juscelino Kubitschek como una cabecera urbana para el desarrollo de la Amazonia. Diseñada por los arquitectos y planificadores urbanos Lucio Costa y Oscar Niemeyer, Brasilia impactó como mensaje en América Latina y en el mundo. Fue de una audacia territorial sorprendente y reposicionó el liderazgo de Brasil en el continente. Hoy viven ahí casi tres millones de personas.
La segunda experiencia de descentralización de los espacios de poder fue en el Chile de Patricio Aylwin en 1990 con el traslado de todo el Congreso a la ciudad de Valparaíso. Como resultado de esa re-gobiernización, la presencia del Congreso provocó una renovación de la zona en El Almendral, mayores costos de funcionamiento, pero fue un potente simbolismo regionalista.
Vía Caretas