08/04/2024
"Perspectivas Interdisciplinarias sobre la Evolución del Paisaje Andino: Desde las Culturas Precolombinas hasta las Estrategias de Conservación Contemporáneas"
Intuitivamente podríamos afirmar que las antiguas sociedades precolombinas andinas, inmersas en un contexto natural abundante y caracterizadas por un evidente manejo científico de los recursos naturales, dan más que suficiente garantía para considerarlas culturas paisajísticas y nos advierte creer que existieron representaciones, recreaciones del paisaje en las distintas manifestaciones culturales. Sin embargo, lo que ocurre alrededor de las observaciones a estas virtudes giran en torno al discurso con bases europeas en la óptica contemporánea que analiza e interpreta el paisaje del pasado basándose en un significado en el que el paisaje tiene un valor de imagen predominante además de la complejidad de la relación humano naturaleza en sus diversas acciones y evolución de grupo humano en ella.
El paisaje andino, con una historia poblada que se extiende en más de 10,000 años, ha sido modelado por una serie de éxitos climáticos y biológicos, destacando el ingenio precolombino a diferencia de lo no precolombino a través de técnicas como las cochas y los andenes. El paisaje como noción de la interpretación del territorio para el humano andino era una propiedad más que es permitida por las leyes físicas de la naturaleza, percibida en la cosmovisión como perpetua y omnipresente, donde los dioses están en constante interacción y rotación entre el inframundo, el mundo terrenal y el supramundo.
En contraste a esto, la concepción cristiana europea ha influido en la forma en que se ha abordado el paisaje, rechazando todo contexto existente para centrarse en el humano que, al ser en semejanza a dios, es digno y divino, todo lo demás que no sea humano resulta imperfecto. Bajo este enfoque se despliegan y permiten desarrollarse dos vertientes desde la ciencia y el arte que por un lado se hace científico, busca cuantificar y medir el paisaje geográfico y por el otro lado se hace metafísico, artístico. La identificación europea de belleza en la interpretación de un observador se da a partir del siglo XV, se aleja a la identificación del humano precolombino que sobrepone ante ello, una ética de la verdad de la naturaleza mediante la lectura de sus fuerzas físicas que son absorbidas, para luego ser reescritas en un paisaje que no es inerte, tampoco es abstracto, no es un vacío donde diseñar, no es un área, puesto que contiene una acumulación impensable de transformaciones bióticas que dejan marcas que permiten un pronóstico del asentamiento humano emergente e inscrito, lo que conlleva a estrategias de apropiación. A mayor profundidad de lectura mayor profundidad de escritura, esta sociedad se desarrolla y se hace paisajística al escribir o recrear la naturaleza en escalas no imitadas figurativamente muchas veces si no abstraídas por la lectura los sentidos creencias y experiencias. Estas recreaciones son intervenciones constructivas a modo de metamorfosis de concepción de territorio a intervención o de territorio a artesanía haciéndose en su resultado más simples a medida que se llega al periodo incaico como los patrones geométricos de textiles de mapas sintetizados que expresan estructuras complejas de las relaciones entre apus, sociedad, huacas, ayllus, agua, etc. Tejidos que cuentan un paisaje.
La piedra y el agua les fue esencial semejante a la antigua cultura china en donde el agua y la montaña circulan por un vacío entre ellos, la diferencia está en que en lo andino no existiría el vacío, existe la ausencia de vacío, la naturaleza preexiste con su estructura integral, lleno, así como sus manifestaciones artísticas copadas mencionadas. Se trata de una interpretación diferente y lejana al "lleno y vacío" que se representa en la limitación de la tierra y el océano de la cartografía europea. Esta lectura de la complementariedad entre la piedra y el agua que contradictorios y fundamentales continúa escribiendo y representado el recorrido del agua en la piedra, por lo tanto, toda decisión de ingeniería hidráulica sede a la topografía, así como la edificación debe proyectarse de la roca para continuarla.
Después de la colonización las representaciones visuales y literarias del paisaje se desarrollan tímidamente a partir del siglo XIX con un escenario andino secundario ante asuntos que se consideraron más importantes como inicialmente los motivos cristianos ya que la asimilación de la tradición como la pintura europea y norteamericana se da de manera gradual en los países andinos mucho después de ser conquistados, inicialmente mercado local se asimilaba al mercado internacional con fotos de paisajes en formato de estampas y revistas de escenarios de África, Asia y Europa. Es después de esto que llega Frederic Edwin Church en 1859 con el proyecto fotográfico “EL Corazón De Los Andes”, que es por fin una obra fotográfica paisajística andina, luego Courret, pero aún predominaba otro elemento como las hazañas de ingeniería de la intervención innovadora ferroviaria, sin embargo prontamente llegaría el fotógrafo Villalba en 1870 que realizaría fotografías en donde uno podía entender el recorrido de ferrocarril en un encuadre que ubica al espectador en el camino acercándose a la compresión de los ascensos, sendas, la silueta del paisaje, elementos de la imagen y la naturaleza. En "Los Jardines De los Incas" de Villalba, se ve el predomino del paisaje en el acercamiento u orientación a las pendientes y al cuerpo acuífero. A pesar de esto, el paisaje era visto como un espacio vacío donde el Perú debía extenderse, mucho después con la evolución del conocimiento y la toma de conciencia medioambiental y la representación del territorio natural en los distintos periodos republicanos sometidos a corrientes e ideologías globales como el concepto de reserva natural paisajística o actualmente la retoma de conceptos ancestrales como “Crianza del Agua” que reingresa un sistema andino natural que sostenía al imperio inca no desde una forma extractiva para suplir al habitante metropolitano como, si no del saber ancestral y para satisfacer las necesidades comunitarias en distintas partes del territorio. Conceptos como el de infraestructura natural ingresan por el ministerio de economía y finanzas a partir de donde nacen más leyes e iniciativas público privadas para compatibilizar los saberes ancestrales y contemporáneos. Esto suma ante los sistemas afectados desde la conquista que separó lo ancestral de lo productivo (el dominio colonial latifundista quiso erradicar la relación entre el ayllu y su territorio de pertenencia, pero las formas de asentamiento ancestral aún son legibles en la forma de apropiación orgánica de las periferias de las ciudades). Años después de la pandemia, los presupuestos superan los 300 millones de soles para transformar 500 000 ha. Parece ser el proyecto de infraestructura natural para la seguridad hídrica o INSH junto al conocimiento de la crianza del paisaje ancestral una coherencia para integrar saberes ancestrales.
Referencias:
Gavazzi (2010). Arquitectura Andina. Formas e historia de los espacios sagrados. Milano: Apus Graph.
Gómez (2015). “El Corazón de los Andes”: el estadounidense Frederick Edwin Church recrea pictóricamente la naturaleza ecuatorial para el mundo. AFESE, 185-198.
Majluf (2013). Rastros de un paisaje ausente: fotografía y cultura visual en el área andina. caiana(3).
Rivasplata (2010). Representaciones precolombinas de paisajes andinos: paisajes en macro (insitu) y en micro (in visu). Temas americanistas(25), 55-109.
Vivas (2022). Siembra y cosecha de agua. Crianza del paisaje andino a través de infraestructura natural para la seguridad hídrica. Revista ARQ110: Decolonizar, 72-83.
Por: César Gómez
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