Soy Romina Jauregui
Soy Maquilladora Profesional, vivo en Lima, Perú, les quiero contar como he conseguido combinar mis pasiones: Ser ¡Mamá, Esposa, Comunicadora Social y ahora directora de mi propio Estudios de Maquillaje!
¡Desde que aperture mi escuela de maquillaje no he parado de trabajar ni un sólo día! Me di cuenta de que quería ser Maquilladora cuando descubrí que el cuerpo y la mente es
tán estrechamente ligados, si me siento bien me veo bien y viceversa, puedo hacer que alguien se sienta mejor emocionalmente si está contenta con su aspecto físico, desde muy pequeña me gustaba ver a la gente bien, arregladitos cada ser humano en su máximo esplendor. Y descubrí que eso me hacía feliz. Antes de ser Maquilladora o técnica en Cosmética Dermatológica que es mi carrera en sí, me encontraba estudiando diseño gráfico publicitario en el instituto IPP, que vale mencionar me dio muchísima base y ventajas para potenciar lo que es mi pasión en el día de hoy. ¡Amo maquillar! Bueno creo que en realidad me di cuenta que todo es proporcional, si usas buenos productos, desarrollas una buena técnica y brindas buena atención a tu cliente el éxito está garantizado. Perseverancia y confianza en uno mismo. Si vas a bajar los brazos fácilmente, o ante el primer “no” te vas a desmoralizar, ¡estás frita! En los últimos tiempos la figura de la Maquilladora o Maquillador ha tomado mayor trascendencia y relevancia en la sociedad y entre todas debemos hacer que esto sea un trabajo profesional. Si vas a tomar al maquillaje como un hobby, así te van a ver y a valorar. Nuestra imagen es la carta de presentación, debemos proyectarnos como profesionales y mostrar seguridad en cada paso. ¡Hay que estar Impecable ante todo! Mi nuevo estudio es un espacio donde todas las necesidades de la mujer para verse y sentirse mimada y hermosa se hacen realidad. A través del don que Dios me dio hoy puedo ayudar a mis clientas y alumnas a renovarse y conseguir sus metas. Por supuesto el lugar lleva mi sello, al ingresar se respire a Romina en sus paredes y detalles. ¡Me siento feliz con el resultado! ¡El costo depende de la varilla con que se mida! Poco a poco reuní el dinero necesario para comprar todo, y lo pude hacer trabajando como maquilladora, no saque ni un centavo de otros ingresos.
Estudio, se pagó por sus propios medios: Maquillando. Invertí suficiente dinero para equiparme con maquillajes de primer nivel internacional y también nacional, este tema no es menor para mí porque es con lo que voy a hacer mi trabajo. Luego el mobiliario: espejos, decoración, etc., todo suma, debe considerarse hasta lo mínimo para evitar dejar las cosas a medias. Otros factores importantes son los gastos fijos y sobre todo pensar si esa inversión la vas a trasladar a las tarifas de tus servicios y de qué manera, también hay mirar la ubicación a la hora de elegir nuestro lugar. Una buena ubicación hará que las clientas tengan fácil acceso y eso las incentive a llegar. Las brochas y pinceles. Los más amados son los blenders y un Delineador en gel. La buena vibra y paz que transmito al maquillar, también la paciencia y dedicación que le dedico a cada alumna y clienta al enseñar o maquillar. Lo más divertido es que puedes ser muy creativo y crear rostros cambiar formas, estilos, diseñar y jugar con los colores. Es vital, la formación lo es todo, si el objetivo es lograr un buen trabajo y la excelencia, la capacitación nunca termina, yo sigo perfeccionandome en el extranjero siempre que puedo. Si realmente amas el mundo del maquillaje debes estudiar, sino será un simple hobby, pero no te convertirás en una maquilladora profesional. Si sientes verdaderamente en tu corazón, que el mundo del maquillaje es para ti no te rindas, aunque te digan que no se puede, ¡finalmente conseguirás hacer tu sueño realidad contra viento y marea!