07/28/2026
Hay viajes que se recuerdan por los paisajes… y otros por las personas con quienes los compartes. Este tuvo las dos cosas. 🤍
Comenzamos en Bellano, a orillas del Lago Como, donde nos reencontramos con mi hermana y su familia para compartir unos días que esperábamos desde hacía mucho tiempo.
Después llegaron las Dolomitas, con sus montañas imponentes y pueblos como Ortisei, hasta cruzar por un día a Innsbruck, Austria. Continuamos hacia Venecia, haciendo una parada en Padua, y desde allí seguimos nuestro camino hacia Eslovenia, pasando por Liubliana y Bled.
El viaje continuó por Croacia, un país que nos regaló lugares inolvidables como Split, Primošten, Zadar y la isla de Krk, donde disfrutamos de playas, pueblos con mucho encanto y un día en lancha que quedará para siempre entre nuestros mejores recuerdos.
También cruzamos a Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina, un lugar que viví con mucha paz y gratitud. Y antes de regresar, nos regalamos unos días en un glamping rodeado de viñedos en Wine Paradise, en Eslovenia, pasando por Trieste, para terminar celebrando el cumpleaños número 16 de mi hija en Milán.
Entre montañas, lagos, mares y nuevos caminos, confirmo algo que siempre siento cuando viajo: los lugares son maravillosos, pero son las personas con quienes los compartimos las que los convierten en recuerdos para toda la vida. ✨