14/05/2022
Como saben, se trata de una técnica milenaria. Algunos, viajan en el tiempo hasta China, migrando hasta Japón (Hace unos 2mil años). Refiriendo su origen a los Monjes Taoístas.
Aunque, los cuencos originales, anchos y chatitos denominados "pen", datan de más de 5mil años.
Desde aquí, muchos (muchos) años después durante el período de bronce, es cuando surge la necesidad de conservar en dichos cuencos los cinco elementos: agua, fuego, aire, tierra, metal.
Replicando así las formas y energía que habitan en la Naturaleza.
Se dice que cuanto mayor fuese la calidad de las proporciones respecto al original mayor sería el potencial mágico en su interior.
Los primeros arboles en ser replicados, fueron aquellos que naturalmente eran raros. Por lo que en lugar de considerarse ordinarios, se los llamó Sagrados. Ya que en forma natural, muchos en sus grandes troncos "adoptaban" posturas similares a las que se utilizan en Yoga, por ejemplo.
Se dice que esas formas dobladas sobre sí mismos, generaban un reflujo de energía, una recirculación del fluido vital. Lo que prolongaba la vida.
Es así, que apurando el reloj y llegando al día de hoy, aun se mantiene el encanto original de atraer la suerte y la magia al hogar.
Muchos lo asocian con detener el curso de crecimiento, aunque por el contrario la magia radica en conservar la energía de forma tan armónica que pueda permanecer con uno, si se quiere, toda la vida.
Para los Japoneses y la filosofía Zen, tener un bonsái es tener un puente entre lo Divino y lo Terrenal.
Si su energía te llama, asócialo con la Madera. Y en éste caso, ubícala al este o al sureste, con alimentación desde el sur.
Disponible - único $ 650
(Consultar si desea otra variedad)