09/05/2025
Luego de la seca vi totalmente colapsado el mercado del pasto en la ciudad, entonces decidí hacer temporada en la costa y toco ir caminando a Maldonado, llevé mis herramientas, Insumos, ropa, bicicleta, etc.
Llevaba buen tiempo recordando las palabras de alguien que yo admiro mucho, de alguien que trabaja desde niño, esa persona me enseñó casi todo del corte de pasto y otros trabajos, las palabras son: “me compré la casa trabajando en la temporada”. Sinceramente yo no estaba bien de hace tiempo, había perdido mucho, estaba triste, bajoneado, decaído, depresivo, pasaba noches llorando en mi cama mientras escuchaba música muy linda, sentimental y melancólica. Cansado de fracasada, cansado de perder trabajo, perder valor y cansado de no poder llevar el precio de mi trabajo decidí ir a la costa a trabajar para hacer plata laburando honradamente. Me enderecé de la cama casi a las 11 o 10 AM, comí, me bañé, me vestí, apronté todo y salí al poco rato. Salí cerca del mediodía y a eso de las 10 y algo de la noche llegué a Pan de Azúcar.
En la garita de turismo que está en la entrada de la ciudad fui al baño, recargue agua, me lave los dientes y la cara.
En ese trayecto de camino a la costa largué pensamientos todo el tiempo, los largaba rápido y constantemente.
Pensé: mamá es la única que me ayudó, llegaré voy a trabajar, voy a alquilar algo para vivir, comprare herramienta, trabajaré más y mejor, generare plata para poder comprarle una casa a mamá, obvio, ella se acostó en el piso del sanatorio cuando yo estuve internado, ella me levantó mil veces, si bien nuestra relación estaba hecha pedazos ( hoy dia también), yo estaba decidió a devolverle a mamá comprando una casa, total vivimos juntos mi hermano, mamá y yo, lo mejor que puedo hacer es comprarle una casa (IGUAL QUE HIZO UN PIBE EN UN VÍDEO QUE VI EN FACEBOOK: LLEVO A SU MAMÁ Y DE SORPRESA LE REGALÓ LA CASA) De película, pensé: si compro una casa puedo comprar un vehículo y llevar a mamá a su trabajo cuando llueve, comencé a ver precios de casas y todo eso, estaba re emocionado.
Volviendo al viaje: esa noche dormí en la garita en ruta interbalnearia, no sabía que me llevaría tanto tiempo llegar por eso no llevé comida, entonces corte una botella de 250 ML y le puse agua, con azúcar, cocoa, avena, polenta cruda, y no se que más. Me dormí, estaba helando, cuando desperté a eso de las 4 y algo o 5 me dolía todo el cuerpo, estaba todo congelado, pisaba y me dolía, me movía y me dolía, dolía todo.
Intentando calentar el cuerpo caminé idas y vueltas por el lugar donde estaba quedándome. Es que tenía que esperar la luz del día porque la interbalnearia es peligrosa.
Llegó el día y caminé mucho, sentía que avanzaba cada vez menos, pasando el aeropuerto comencé a frenar a descansar cada pocos metros, estaba agotado y adolorido, estaba mareado y sentía que iba a perder el conocimiento, pero yo tenía un bendito sueño que hacer realidad, quería una casa para mamá porque mamá no estaría toda mi vida y aunque parezca infantil ese impulso me movía bastante.
Y puedo decir mil frases venenosas por no haber logrado ese objetivo, pero hoy no. Llegué a un punto de furia y frustración tan alto que hoy solo quiero creer que en algún lugar hay un trabajo digno y legal esperando que yo lo encuentre y voy a encontrarlo. Ya caminé 60 kms cargado una vez y mis sueños se convirtieron en el ridículo, ridículo porqué de calló mi sueño de comprar herramienta a esas personas de mi ciudad que me ayudaron, ridículo Porqué salí con insumos y volví de vacío, ridículo porqué parecía un loco caminando por una ruta, ridículo por todo.
Y no se, dicen que los jóvenes necesitamos un espacio para desahogarnos, yo lo hago en el perfil de mi empresa porqué dejé todo por una buena marca. Y si disfruté dormir en la calle, disfruté pasar mal, disfruté toda mi locura, Porqué tenía un objetivo.
Mi padre dice “no está mu**to quien pelea ni quien a la guerra va” supongo que toca pensar en otro proyectó laboral y salir a pelear por el.
Solo voy a publicar éste texto horriblemente escrito con la miserable intención de exponer mi realidad, para hacerme entender sin necesidad de conflictos.